1.- El próximo día 20 se cumplirán 31 años del crimen del periodista Manuel Buendía, y en la memoria de muchos subsisten las dudas y los enigmas sobre las causas del homicidio, así como sobre los presuntos culpables que el gobierno Federal enjuició, después de varios años de supuesta investigación.
2.- Entre las 18:30 y las 18:45 horas del 20 de mayo de 1984, Manuel Buendía abandonó su oficina en la colonia Juárez de la Ciudad de México y se dirigió al estacionamiento donde guardaba su automóvil.
3.- En ese momento dos individuos se acercaron a Buendía, y uno de ellos lo inmovilizó tomándolo de la gabardina y le disparó cuatro o cinco veces. El periodista iba armado, pero no tuvo ninguna oportunidad de defenderse y cayó a la banqueta, asesinado. Los testigos fueron Juan Manuel Bautista, ayudante de Buendía; Felipe Flores Hernández, chofer de un autobús, y el licenciado Rogelio Barreda Galindo, que tenía su automóvil en el mismo estacionamiento.
4.- Cuando Buendía fue asesinado, la relación de las personas y organizaciones a las que había censurado en sus artículos era larga. Por tanto, se investigaron posibles conexiones con los «Tecos» de Guadalajara, el ingeniero Jorge Díaz Serrano, la CIA y otros. Juan Manuel Bautista, ayudante de Buendía que lo acompañaba en su vehículo, dijo que los disparos habían sido tres y que los hizo un sujeto moreno de 30 años, de complexión delgada, más o menos de 1.70 metros de estatura, pelado de rape, con chamarra y pantalón de mezclilla, suéter verde, tenis y gorra café.
5.- Días después se celebró la fecha dedicada a la «Libertad de Prensa» con la presencia del presidente Manuel de la Medrid, dicho gobernante prometió que el homicidio sería aclarado y sancionado de acuerdo a la ley y siguió haciendo la misma promesa en 1985, 1986, 1987 y 1988.
6.- La última información oficial fue proporcionada el 27 de noviembre de 1988, tres días de terminar el sexenio de De la Madrid. La única novedad era que el total de hojas del expediente había llegado a 49 mil 349, y que las 304 carpetas, colocadas una sobre otra, alcanzaban la altura de 19 metros.
7.- El 7 de junio de 1989 el presidente Carlos Salinas de Gortari declaró durante el «Día de la Libertad de Prensa», que el crimen sería aclarado. El día 11, la Policía fue enviada a buscar al autor intelectual José Antonio Zorrilla Pérez, quien pudo ocultarse durante tres días, pero pronto cayó en manos de la Policía. Según las investigaciones, Zorrilla ordenó el asesinato para impedir que Buendía, que había sido su amigo, publicara pruebas de sus nexos con narcotraficantes.
8.- Así mismo, logró establecerse que los ejecutores materiales del crimen habían sido Juan Rafael Moro Ávila, sujeto a proceso, y José Luis Ochoa (El Chocorrol), que fue asesinado casi al inicio de las investigaciones.
9.- Por diversas e importantes cargos que ocupó Zorrilla, y por el largo tiempo que transcurrió, antes que las autoridades competentes se dedicaran a ejecutar la acción penal, quedaron en el ánimo de los ciudadanos serias dudas sobre los verdaderos autores intelectuales del homicidio.
10.- La duda principal que aún subsiste en la que se refiere a que si fue Zorrilla el único autor intelectual del asesinato del periodista, como lo aseguró el Procurador, o hubo otros que fueron protegidos por los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y los demás presidentes.




