1.- El supremo gobierno debió aceptar finalmente que la inseguridad y los hechos promotores de la misma, no abonan la confianza y la atracción de inversiones para el país. Lo dijo el secretario Videgaray en un evento con empresarios encabezado por el presidente Peña Nieto; sin embargo, el funcionario sentenció que la lucha contra la violencia seguirá hasta sus últimas consecuencias. Y como sobre esto último, el funcionario no dio fechas ni plazos, lo más probable es que en tales afanes se consuma la existencia de varias generaciones en considerando que no termina de apagarse o medio controlarse un estado, cuando ya están ardiendo otros. Es un cuento de nunca acabar.
El asunto es que con todo y las mentadas reformas patrocinadas por el régimen tricolor, no hay confianza ni ganas de invertir en México, lo cual significa que tampoco habrá crecimiento económico ni desarrollo social, por la sencilla razón de que se contraen y pue-que hasta desaparezcan las partidas presupuestales a favor de las mayorías, que incluyen baja sensible en los servicios médicos, de vivienda, educativos, promoción del empleo, carreteras, impulso al campo, etc, etc. Eso sí, los contribuyentes estarán en la obligación de seguir manteniendo a la aristocracia burocrática que padecemos, así como a los partidos y sus políticos convertidos en la desgracia histórica de México. Y ni modo que sea invento.
De manera que no hay esperanza de que esto cambie ni siquiera con el mal disimulado optimismo de mister Carstens, el gobernador del banco de México, quien acepta que se acerca otra turbulencia económica pero “chiquita” o temporal, que para el caso es lo mismo, toda vez que el peso “está de mírame y no me toques” frente a su más cercano adversario que es el dólar gringo y la acechanza del euro. Este último que bordea por los diez y ocho pesos por unidad. En conclusión, la república está en ruinas con todo y los discursos oficiales que como catecismo se repiten una y otra vez bajo cualquier pretexto, aunque ya no animan ni a los difuntos en pena.
Quedamos en que la crisis económica tiene de rodillas a la república. Sin embargo, más grave todavía es la crisis política que con singular alegría cabalga sobre las instituciones. México entonces, está en peligro de una regresión histórica que podría superar al millón de víctimas, resultado de las confrontaciones entre 1910 y el 20 del siglo pasado. Y es que si todo ha fallado no queda más remedio que otra sacudida. Por lo pronto, en los últimos nueve años ya suman 200 mil los difuntos y contando.
2.- Disculpe le insista sobre la novela “Érase un periodista” del autor de esta columna. Disfrútela, no se arrepentirá, toda vez que transcurrirá por la ancha avenida del oficio de mayor compromiso social. Adquiérala en EXPRESO y Kapa centro.
Mientras tanto, hay que poner atención al llamado del Ejército Popular Revolucionario (EPR) en cuanto a la necesidad de abstenerse de votar “porque se legitimaría al régimen responsable de la pobreza e injusticia”, según se proclama. El EPR tiene ya una permanencia de cincuenta años en el sureste y aunque su aparición es esporádica, toma vigencia cada vez que las circunstancias lo requieren, como sucede con la decena de organizaciones similares que sobreviven aún sobre la negativa oficial de su existencia.
En su último comunicado el EPR señala: “Ante el actual régimen y la situación concreta que vivimos los mexicanos, es necesario reflexionar sobre la esencia de votar o no en el marco de una democracia burguesa, toda vez que se condena al pueblo a mayores condiciones de pobreza y miseria”. No olvidéis que el EPR tiene presencia en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, principalmente, aunque el exhorto tiene aplicación nacional, pero viéndola bien y despacio tal llamado sale sobrando, considerando que la abstención del 60 por ciento está casi, casi institucionalizada. Por su parte, el columnista opina que el no votar también es una posición política o mejor dicho, un acto de conciencia personal que lamentablemente en México aún no se convierte en voluntad masiva.
SUCEDE QUE
Hay polémica en cuanto a la permanencia del equipo de futbol “Correcaminos”. ¿Existen las condiciones para seguirlo manteniendo con el enorme costo económico que significa cuando los fracasos suman más de 20 años?. Ahora mismo se habla de cambio de directiva, pero no hay duda que son los mismos desde que el ex Rector Humberto Filizola debutó a los 42 años en primera división ¡y contra el América!, haciendo realidad un capricho. Pero bueno, ojalá y haya una buena decisión al respecto. Ya estuvo bien. No olvidéis que son dineros públicos y a como está la situación. ¿Y qué tal y sale cierto eso de que podríamos importar al Morelia o de perdis al san Luis ahora de capa caída?, quizá resulte después de tanto ensayo con olor a billete…Por su parte, el Congreso local hace esfuerzos para mejorar el transporte público lo cual es más que urgente. Durante su sesión en Altamira se dieron pasos en ese sentido, insistiendo sobre temas ya conocidos como modernización de unidades, capacitación para conductores y la posibilidad de cancelar concesiones. Se trata de brindar seguridad al usuario que de convertirse en realidad nos ubicaría en estado ejemplar, y en ello está de acuerdo el líder Ramiro Ramos Salinas…Y que el regreso de Arnulfo Rodríguez al PRI, ¿alguna vez se fue?, es obra de Diódoro Guerra Rodríguez, “enlace” político en el primer distrito. ¿Será?. Lo cierto es que ante la ausencia de liderazgo en la XXX del SNTE Arnulfo se alza como el bien recordado.
Y hasta la próxima.




