8 enero, 2026

8 enero, 2026

Laberintos del poder

La “CNTE chiquita”

Laberintos Del Poder

Si quieren cerrar los ojos y taparse los oídos, es su decisión.

Lo grave, es que las consecuencias podrían afectar no sólo a un sindicato, sino a todos quienes dependen –o dependemos– de lo que suceda en el seno del mismo.

Me refiero al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en Tamaulipas, cuya Sección, la 30, se balancea en la delgada línea que separa a un acuerdo de una rebelión. El zipizape que se dio ayer en una reunión con el Delegado del Ejecutivo Nacional de esa agrupación, lo confirma.

Podría parecer para algunos una visión catastrofista o producto de onanismos mentales, pero como nunca antes, la antaño sólida organización magisterial que llegó a poner en jaque a todo un gobierno –recuerde el mandato de Manuel Cavazos Lerma– está dividida y fracturada. Su dirigencia formal, encabezada hasta unos días atrás por Rafael Salas, hoy candidato a diputado federal por Nueva Alianza, soporta etiquetas de abusos, discriminaciones, tráfico de influencias, manoseo de plazas de jubilados y revanchismos que tienen enfrentados a los trabajadores en una especie de lucha super libre de todos contra todos.

¿Nos debe importar a quienes no pertenecemos a ese gremio que se hagan trizas entre ellos?

Por supuesto que sí. La pérdida de control en el SNTE tamaulipeco podría abrir las puertas no a un grupúsculo de manipulables disidentes como los que ya existen, sino a una verdadera rebelión en la cual se enquisten vicios como los que ya viven Oaxaca, Michoacán y Guerrero por citar sólo tres casos, en donde el caos educativo es una pesadilla permanente.

Hoy, los maestros de nuestro Estado viven los efectos de la vieja frase popular que asienta que “en el pecado va la penitencia”, lo cual ya es preocupante, pero no lo que en realidad quita el sueño.

Lo verdaderamente grave, es que si no se actúa a tiempo para frenar esta división, esa penitencia también la van a cumplir alumnos y padres de familia:
Una “CNTE chiquita”…

EL “RESCATE”

Tampico es una ciudad que suele marcar rutas en Tamaulipas. Su papel de punta de lanza de la economía estatal y regional es incuestionable.

Por lo anterior, todo lo que se haga en ella está bajo la lupa, lo que significa que tanto sus aciertos como sus errores se magnifican, para bien en el primer caso y desde luego para mal en el segundo.

Lamento que en esta ocasión sea para mal. Aclaro, es la opinión de su servidor sobre un anuncio oficial que acaba de dar a conocer la autoridad municipal tampiqueña apenas dos días atrás: La creación –mejor sería decir reconstrucción– de un espacio comercial cuyo nombre original es muy significativo para los residentes locales: “Macalito”.

Todos o casi todos en esa comunidad, deben recordar cómo nació ese conjunto de negociaciones, ícono desde sus raíces de la ilegalidad, derivada de la venta de artículos extranjeros de muy diversa naturaleza, cobijados por una misma etiqueta: contrabando.

Así surgió y así prosperó. Todos sabíamos que se comercializaban productos internados al país en forma ilegal pero todos fingíamos, por simple conveniencia, que nada sabíamos, como es costumbre en nuestro bendito país.

Hoy, el Ayuntamiento proclama, ante el desplome económico de ese sitio que “rescatará” al mismo, como si fuera una especie de patrimonio local, para que vuelva a operar, lo más probable es que de igual manera a como lo hizo antes: en la ilegalidad.

En Tampico, según se aprecia, la legalidad se obtiene por decreto municipal…

Twitter: @LABERINTOS_HOY

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