Tras pagar las consecuencias de haberle vendido la conciencia al PRI y al gobierno, parece que los jerarcas del PRD tratan ahora de reivindicarse y recuperar a los miles de simpatizantes que perdieron por ese motivo en las pasadas elecciones de diputados federales.
Antier, por ejemplo, el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Jesús Zambrano Grijalva, aprovechó el acto de la entrega, por mediación del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, del texto del tercer informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, para criticar el desempeño del régimen del mexiquense.
Incluso dijo ante el enviado presidencial que era necesario que el Jefe del Ejecutivo Federal compareciera, como antaño, ante los integrantes del cuerpo legislativo para que escuchara los puntos de vista de todos los partidos y respondiera a los cuestionamientos al documento, propuesta que dio pie a varias reacciones de desaprobación de los diputados del tricolor, a los que no les gustó nada el señalamiento que formulara el ex dirigente orinegro. Pero lo que más encendió los ánimos fue que el diputado dijera que la sociedad no está conforme con el rumbo que el gobierno de EPN ha impuesto el país y menos que los ex aliados perredistas tildaran a los militantes del ex partido oficial de mentirosos e incluso que acordaran no asistir a la ceremonia del palacio nacional.
El tema, como es natural, degeneró un en intercambio de dimes y diretes entre los diputados del Revolucionario Institucional y de los Partido del Sol Azteca, duelo verbal que generó la primera desavenencia seria de la luna de miel que prevalecía entre las dos organizaciones políticas, desde la firma del Pacto por México signado por el partido de la izquierda. Los representantes de MORENA irritaron más a los ya irritados y molestos legisladores del ex invencible. Desplegaron una manta que decía: “Morena no sólo dice… lo hace. Hoy vamos con una iniciativa de austeridad gubernamental”, que los priístas bajaron, aunque luego los morenistas la colocaron en otro lugar del recinto.
Con este tipo de desplantes, Zambrano y seguidores se han propuesto recuperar la confianza de los electores y al mismo tiempo quitarle las banderas de lucha y de protesta enarboladas por el Movimiento Regeneración Nacional y Andrés Manuel López Obrador, pero parece que ya es demasiado tarde porque los más 3 millones de mexicanos que votaron Morena y le dieron la espalda al Partido de la Revolución Democrática el pasado 7 de junio han decido cambiar de camiseta.
Y todo indica que la doctrina perredista continuará a la baja, sobre todo en aquellos Estados en los que, como el de Tamaulipas, se ha puesto al servicio del PRI.
Sin embargo, el evento que acaparó la atención de miembros de la clase política fue la ceremonia del resumen del informe y el mensaje político que dirigió ayer el primer mandatario de México en ocasión del tercer informe de trabajo.
Aunque para muchos no fue otra cosa que un catálogo de buenas intenciones y un nuevo capítulo de la retórica del poder, las diez medidas e igual número de iniciativas, acciones y programas que emprenderá en la segunda parte del sexenio para hacer frente a los desafíos y superar las dificultades que sufre el país, van a dar mucho de qué hablar en los próximos días y semanas. Sobre todo las que tienen que ver con la justicia cotidiana a la que se tratará de transformar en un derecho efectivo, la creación de zonas económicas especiales para abatir el rezago social, especialmente en aquellos lugares en los que la pobreza y las carencias son más intensas, como sucede en el medio rural.
La renovación de la infraestructura educativa mediante la emisión de bonos en la Bolsa Mexicana de Valores, a través del cual se pretende hacer llegar al sector 50 mil millones de pesos.
La creación de la Secretaría de la Cultura para que los mexicanos puedan expresarse a través del arte, las destinadas a mantener la estabilidad macroeconómica, la disciplina de las finanzas públicas y la austeridad presupuestal.




