29 enero, 2026

29 enero, 2026

Laberintos del poder

Trivial, pero importante

Laberintos del poder

Nació en 1988 sólo para cuatro estados que lo solicitaron: Coahuila, Durango, Nuevo León y Tamaulipas.

Cuando se estableció en 1996 para todo el territorio nacional, desató una tormenta que, como todas las de su especie, amaina con el tiempo. Las opiniones a favor o en contra, las alabanzas y las condenas, se movían entre sí como el agua y el aceite: estaban juntas, pero en realidad chocaban y nunca se mezclaban. Aún prevalecen esas circunstancias.

Así fue el origen del llamado horario de verano en México, cuya irrupción en la vida nacional se intentó justificar en tres vertientes básicas: el ahorro de energía eléctrica y por lo tanto también de dinero en hogares e industria, un aumento en la productividad gracias al –supuestamente– mayor aprovechamiento de la luz solar y niveles superiores de seguridad pública.

De esa tercia al parecer sólo se ha conseguido uno de esos objetivos, si se le puede creer a la Comisión Federal de Electricidad, la cual asegura que sí se ha reducido, aunque en un rango mínimo, el consumo del flúido, pero los dos restantes han sido un fiasco. Los mexicanos ni nos hemos vuelto más productivos por ese ajuste a los relojes ni disfrutamos de mayor protección personal o patrimonial.

Y sin embargo, parodiando a Galileo, ese horario se sigue moviendo.

No sé cuál sea su opinión, estimado lector, pero al margen de que estoy convencido de que adelantar una hora fue –y sigue siendo– una decisión para uncirnos a la yunta cronológica de Estados Unidos y a las necesidades de su economía, en lo personal me gusta esa adecuación.

Los motivos tal vez les parezcan triviales a algunas personas, pero en mi juicio tienen una trascendencia real. Si me permite, los citaré:

–Me tranquiliza ver a los chicos de secundaria dirigirse a sus escuelas con la luz del día bañando sus cabezas. No es una garantía de seguridad total, pero por lo menos no deja a sus padres con el alma en vilo al verlos salir de casa hundiéndose en calles oscuras.

–Es un placer salir del centro de trabajo –en un horario normal– y encontrarse, en lugar de calles como bocas de lobo, con atardeceres que renuevan al espíritu y nos permiten llegar al hogar con una grata sensación de paz.

–Si usted maneja con frecuencia en carreteras, es un plus invaluable recorrer esas vías desde las 6 AM, cuando amanece, hasta casi las 9 PM todavía con un lánguido astro rey en el horizonte. Desde hace 5 años agradezco mucho más ese beneficio y todos sabemos por qué.

Lo anterior no me significa un peso de ahorro en mis bolsillos como pregonan las autoridades para defender al horario veraniego, pero el efecto de todo lo descrito en mi ánimo es casi una bendición. Y con lo escasas que están las mismas, es una delicia aprovechar ésta y una soberana tontería dejarla ir, como dice la voz popular, sólo por llevar la contraria.

Anímese caray. Archive las posturas antagónicas que a nada llevan en este terreno y aproveche la oportunidad de oro de disfrutar más el día.
Como valor agregado, quizás por lo cortas, aprenda a valorar y a disfrutar más las noches…

RECONOCIMIENTO
Usualmente, es un tema semi olvidado. La política, entendida como quehacer partidista y electoral, domina ese entorno.

Por lo anterior me resulta grato encontrar a la cultura como una actividad impulsada por el Congreso Local y por el diputado Ramiro Ramos Salinas, líder de esa tribuna pública, quien
sigue promoviendo acciones legislativas que contribuyen al desarrollo de la misma.

Una muestra de ese trabajo es la estrella recién instalada en el Instituto Cultural Educativo para reconocer las acciones de Ramos Salinas en favor de la cultura en Tamaulipas. Congratulaciones diputado…

Twitter: @LABERINTOS_HOY

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS