En pocas ocasiones hemos visto esfuerzos tan importantes como el que impulsa en este momento la Universidad Tecnológica de Matamoros, encabezada por su rector Ing. José Antonio Tovar Lara, para atraer verdaderas figuras públicas de importancia nacional e internacional, que aporten elementos a la formación de nuestra juventud y no como lo hacen de forma vergonzosa otras universidades que traen a los ridículos “motivadores” venidos de Televisa solo para lavarles el “coco” a nuestros jóvenes, a quienes tratan como niños de preescolar.
En esta ocasión visita Matamoros la Doctora Rigoberta Menchú Tum, una humilde mujer indígena maya k’iche’, que se ha destacado por su liderazgo al frente de las luchas sociales en el ámbito nacional e internacional, trayectoria que fue reconocida en el año 1992 con el Premio Nobel de la Paz, siendo hasta el momento la persona más joven en recibir este reconocimiento.
Si se trata de un premio Novel por la Paz que les hablará el proximo día 25 de noviembre a los jóvenes en una magna conferencia sobre “Derechos y oportunidades para los estudios universitarios de los jóvenes en el siglo XXI”, pensamos que será muy enriquecedora para sus decisiones profesionales futuras.
Pero todavía no se propagandiza a gran escala este evento cuando ya los directivos retrogradas de otras universidades, sobre todo las “patito”, se rasgan las vestiduras escandalizados por o que ya han bautizado como “acto político”. En lugar de festinar el hecho, han prohibidos a maestros y alumnos asistir a la conferencia porque según ellos “Tiene una orientación política a favor del gobierno estatal”, reivindicándo los pobrecitos que sus instituciones son “apolíticas”.
Pero para explicarles a estas torpes mentes del Medievo (¿Sabrán que significa esta palabra?. no se vayan a ofender) la trascendencia que tiene esta visita, les trataremos de explicar brevemente los logros de esta “india pata rajada” tiene en su haber.
Desde los diez años tuvo una intensa actividad religiosa, participando como mujer maya, como catequista en su comunidad. Conoció las injusticias, la discriminación, el racismo y la explotación que mantienen en la pobreza extrema a miles de indígenas en Guatemala. La miseria la obligó a buscar sustento en la capital del país, para ayudar a sus padres y hermanos, pero fue en las comunidades indígenas donde aprendió a defenderse organizándose.
Durante la violencia armada de su país perdió a su padre don Vicente Menchú; a su madre doña Juana Tum, que fue secuestrada- desaparecida; y a su hermano Víctor quien fue asesinado por el Ejército de Guatemala.
Desde muy joven se involucró en las luchas reivindicativas de los pueblos indígenas y campesinos lo que le valió persecución política y el exilio. En el año 1979 fue miembro fundadora del Comité de Unidad Campesina -CUC- y de la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca (RUOG), de la que formó parte de la dirección hasta 1992. En el año 1988 regresó a Guatemala y fue detenida. Con la organización Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) y la presión de miles de estudiantes universitarios le ayudó a que la liberaran.
Tuvo una participación activa en la ONU, asistiendo a las sesiones anuales de la Comisión de Derechos Humanos, a las sesiones de la Comisión de Prevención de las Discriminaciones y Protección de las Minorías y fue parte del grupo de trabajo sobre poblaciones indígenas.
La plataforma del Premio Nobel de la Paz (1992) le permitió continuar impulsando importantes iniciativas, tanto nacionales como internacionales, tal como la creación de la Iniciativa Indígena por la Paz. Fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la ONU para el Año Internacional de los Pueblos Indígenas, en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena, Austria; junio de 1993 y el año 1996 fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.
Junto con sus colaboradores más cercanos constituyeron la Fundación Vicente Menchú que posteriormente toma el nombre de Fundación Rigoberta Menchú Tum, dando apoyo a las poblaciones más necesitadas con proyectos de educación, productivos y de infraestructura.
La Dra. Menchú Tum ha sobresalido por su compromiso con la justicia impulsando a través de su Fundación, diversos casos que buscan el acceso a la justicia para las víctimas del genocidio cometido en Guatemala, así como la defensa de las víctimas de discriminación y racismo.
Ha recibido decenas de reconocimientos nacionales e internacionales, entre los que destacan el premio de la UNESCO “Educación para la Paz” en el año 1990; la condecoración «Legión de Honor en el máximo grado de Comandante», recibida de manos del presidente francés Jacques Chirac en junio de 1996 y el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en el año 1998.
Ustedes dirán si no sabe de universidades, pues se ha hecho acreedora de más de 30 Doctorados Honoris Causa, en distintas universidad del mundo, incluyendo la Universidad de San Carlos de Guatemala, en el año 1996.
Rigoberta Menchú Tum tiene en su haber la publicación de varios libros:»Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia» (1983), que ha sido traducido a más de doce idiomas y ha merecido decenas de reconocimientos internacionales; el libro “La nieta de los Mayas” publicado en el año 1998 y en los últimos años ha publicado los libros para niños: “Li Mi’n, una niña de Chimel” y “El Vaso de Miel”.
Cualquiera que tenga un poco de inteligencia se dará cuenta que la Doctora Menchú Tum tiene mucho que decir acerca de la preparación educacional de los jóvenes y de experiencias ricas en realidades, y que evidentemente no viene a lavarle “el coco” a nadie, vine a dar elementos a los jóvenes para que hagan lo que no hacen los “motivadores” profesionales, o que intentan y nunca logran, hacer pensar a
los muchachos sobre su futuro fuera de prejuicios discriminatorios de índole política o cultural… bueno, eso decimos nosotros… pero usted… ¿Cómo ve?…
La ojeadita…
Hoy Jesús Roberto Guerra Velasco convocó a rueda de prensa… ojala y conteste ¿Por sobre Poncho o como candidato independiente?… That’s de question…




