El día de ayer la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) anunció la decisión de analizar la controversia planteada por diferentes estados de aquel país en contra de la medida administrativa decretada por el presidente Barack Obama en noviembre del 2014, mediante la cual se concedió el beneficio de la estancia temporal a inmigrantes que cumplan ciertos requisitos.
Las condiciones establecidas por el gobierno federal de EEUU para concederla son: (I) tener como mínimo 5 años de residir ahí; (II) tener hijos que sean ciudadanos o residentes legales; (III) registrarse y aprobar un estudio de antecedentes penales; (IV) pagar impuestos. En el video explicativo del decreto, el presidente Obama señaló que este beneficio aplica sólo para no deportar, pues conceder cualquier derecho general es atribución del Congreso.
Se ha señalado que la Corte Suprema resolverá el caso aproximadamente en el mes de junio y de esa forma concluir si la medida de Obama estuvo apegada a la Constitución.
Sin embargo, en la mente de los actores políticos de aquél país esta decisión va más allá de la legalidad o ilegalidad de la medida pues al estar en juego la silla más importante de la Casa Blanca, el efecto político de la sentencia está siendo analizado en los equipos de todos los aspirantes.
¿Qué consecuencias tendrá si se confirma la legalidad del decreto de Obama? ¿Cómo será vendido si se echa para atrás el plan de dar residencia temporal a quienes cumplen los requisitos?
Una decisión a favor de la legalidad de la medida, sin duda va a beneficiar a los demócratas, independientemente de quién sea el candidato, pues el trato equitativo para los inmigrantes será un buen producto para comercializar en la campaña. Un Presidente, del mismo origen político, que abandera las causas más justas para los más de 11 millones de indocumentados.
La negativa de la legalidad de la medida puede aprovecharse por los conservadores, especialmente Donald Trump, para ganar simpatías en los estados donde esta medida fue impugnada.
Queda claro que, de nueva cuenta, una actuación jurisdiccional tendrá arista electoral que buscará ser aprovechada por los interesados en ocupar el espacio del popular Barack Obama.
En otro plano, esta medida administrativa surte efecto en una gran parte de mexicanos que residen de manera irregular en aquel país y que, cumplidas las condiciones, son beneficiarios de la suspensión temporal de las deportaciones.
Una sentencia que revoque el proyecto de Obama caerá como balde agua fría si a raíz de ello inician deportaciones masivas de mexicanos, pues actualmente lo poco bueno del alto precio del dólar, dicen los que saben, es el impacto benéfico en las familias que reciben remesas en nuestro país. Empezar a perder estos ingresos no es una buena noticia.
¿Otra decisión judicial en cuyo resultado influyen los vaivenes de la política?
A OJO DE BUEN CUBERO
Recomiendo el libro “La Puerta” del catalán Albert Lladó. Una instrospección interesante que reconoce las debilidades.
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