Revenant, el renacido triunfo de Iñárritu, un Óscar más para sus vitrinas de talento. He escuchado comentarios con verdadera mala leche de parte de críticos mexicanos sobre la obtención por segunda ocasión del Óscar del cineasta Alejandro González Iñárritu. Tales como que “no es producto del Cine Mexicano y que aquí no aprendió nada”, entre otros funestos etcéteras.
La verdad es que Iñárritu es mexicano y sus logros prestigian a nuestro país con esta extraordinaria producción que le valió el Óscar como el Mejor Director.
El hecho que su formación plena la haya logrado en el cine norteamericano no le resta ni calidad ni identidad como creador.
El sentido del “éxito” a quien obtiene logros, triunfos por encima de los medianos es algo doloroso para los mexicanos que se niegan a reconocer el éxito y la inteligencia de sus coterráneos.
Octavio Paz en su libro “Puertas al Campo” en 1960 señalaba que los mexicanos no sabíamos aceptar el éxito de los demás. Tener éxito en realidad era una afrenta.
Así sucede con el triunfo de Alejandro González Iñárritu, mexicano hasta las cachas que se ha convertido en símbolo de categoría en el cine mundial y que su propuesta estética ha encontrado espacio con los grandes productores del cine de Hollywood.
Convertido hoy en director de famosos actores y convocando a los mejores camarógrafos, Iñárritu es el personaje de hoy en México.
Sólo los ciegos y chatos de mirada de Mexica no pueden valorar el éxito del cineasta, porque como los sapos, se niegan admirar la brillantez de las luciérnagas.




