CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- En Victoria, existen al menos 8 cruceros donde se apostan jóvenes en riesgo e incluso, hasta niños en situación de calle que abandonaron sus casas y la escuela para dedicarse a limpiar parabrisas, y otras actividades en busca de una moneda.
Se estima que 100 de un total 400 de estos menores sufren descomposición familiar, y que son la principal preocupación del sistema DIF Victoria, que se esfuerza para reinsertarlos a la sociedad.
De acuerdo a la institución, son niños y menores de 18 años que deambulan en cruceros, que ofrecen un show en esquinas y cruces peligrosos o que simplemente abandonaron la casa y los estudios para vagar.
César Saavedra Infante, director del DIF, reconoció que es un problema que está atendiendo y del que ya hay resultados.
«Estamos atendiendo de 300 a 400 niños de entre nueve y 13 años, que estamos buscando reinsertar a la sociedad, que vuelvan a los estudios, y los estamos becando, así como aplicando talleres a sus madres con actividades económicas para que puedan prepararse para emprender algún proyecto de vida”, dijo.
“Se busca también la convivencia de padres e hijos que por problemas, el menor termina saliéndose de su casa»
Agregó que es un grupo que consideran como «en riesgo», que aunque sigue yendo a la escuela, sus condiciones son de cuidado porque, o presentan problemas en sus hogares, trabajan, o algún otro tipo que puede orientarlos a dejar la vida productiva.
Abundó que no hay muchos en situaciones consideradas graves pues niños que duerman en la calle, realmente son contados, aunque manejan un rotante de menores que llegan a Victoria, que sí se resguardan en recovecos de edificios y se van, que son alrededor de 5 casos por mes.
«Hay casos en lo que empiezas a ver menos niños en los cruceros, y cuando observas, ya no los vuelves a ver en ningún lado porque se fueron al no ser de este municipio; luego sabes que andan en Mante y asì».
Para esta supervisión, dijo, mantienen un grupo de inspección que detecta los casos, y se conoce que son de tal sector, qué problemas tienen, entonces, se toma el registro y se interviene con atenciones en lo que se busca reactivarlo a la productividad.
En este proceso, se buscan a los familiares, los padres, y se dialoga con ellos invitándolos al programa en el que se procura volver a reunirlos y enseñarles actividades para que se autoempleen.
«Gracias a esto, ha aumentado el número de apoyos para ellos, en becas pues estamos arriba de los 300 de 80 que eran al iniciar el trienio, y que, o trabajaban y dejaron de trabajar para estudiar, o que no hacían nada pero que ya, al igual que el resto, ya están estudiando» finalizó.




