De repente, al más puro estilo del priismo (‘el dedazo’), ayer se filtró el nombre de Enrique Ochoa Reza como el personaje que ocupará la presidencia nacional del Partido Revolucionario Institucional.
¿Y quién es Enrique Ochoa? Un consumado tecnócrata, un funcionario cuyo mayor logro es ocupar la dirección de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), luego de su paso por la subsecretaría de Hidrocarburos en el arranque del sexenio peñanietista.
De ahí habrá que remontarse a la etapa final del mandato de Ernesto Zedillo para ubicarlo como asesor en la Secretaría de Energía. Es decir, carece de trayectoria política y partidista.
En la trayectoria de Enrique Ochoa no existe experiencia como líder de alguno de los sectores del partido tricolor, en su caso, sería la CNOP o. mínimo, el MT. Tampoco se le identifica como un militante activo,
Tal vez, el mérito principal sea que no tiene cola que le pisen producto de una carrera en el servicio público exenta de escándalos de cualquier tipo. Eso ya es ganancia a estas alturas del priismo.
Sin embargo, las cosas no pintan nada bien para el Revolucionario Institucional desde el momento mismo en que, una vez más, ‘el gran elector’ decide enviar a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI a un hombre cuyo perfil ha sido moldeado por la tecnocracia en el poder, esa corriente que considera que se gobierna sólo con estadísticas y que olvida el aspecto humano.
Es evidente que el grupo de Luis Videgaray, secretario de Hacienda, vuelve a ganar la partida en la colocación de piezas en la carrera por la candidatura del tricolor a la presidencia de la república. La tecnocracia neoliberal mantiene el control en la toma de decisiones en torno a Enrique Peña Nieto, quien luce cansado y abrumado ante tantos frentes abiertos.
Además, con la filtración lo único que se demostró es que no se cumplieron las más elementales ‘formas’ en el nombramiento del nuevo dirigente del Revolucionario Institucional. Y ‘forma es fondo’.
Este ‘dedazo’, método tradicional del priismo para definir sus juegos y disputas internas (que nadie se espante, ni se escandalice), puede provocar, en el contexto de la dolorosa derrota que sufrió el partido el pasado 5 de junio, una reacción de disgusto y malestar de parte de quienes se sintieron traicionados por Los Pinos.
Ya veremos qué sucede con Enrique Ochoa una vez que se inscriba como el único aspirante a la presidencia nacional del PRI, pero… las cosas no pintan nada bien para el otrora ‘invencible’… y todo indica que en 2018, de acuerdo al pacto establecido con el ex presidente Felipe Calderón, se pretenda la entrega de la banda presidencial a Margarita Zavala…
Por supuesto, falta ver lo que diga Andrés Manuel López Obrador, cuya popularidad no decrece… al contrario, se fortalece.
Y PARA CERRAR…
José Antonio Meade Kuribreña, secretario de Desarrollo Social del gobierno federal, estará hoy en Tampico para sostener una reunión de trabajo con el gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú.
Meade es uno de los nombres que suenan para ser candidato del PRI a la presidencia de México en 2018, aunque debe darse prisa en la competencia porque el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong sigue apareciendo arriba (en la búsqueda de la nominación tricolor) en las encuestas.




