Después de 5 de junio parece no haber cambiado nada, parecen no haber aprendido nada, porque en el PRI estatal y el nacional han echado a andar el proceso ‘democrático’ para selección de sus dirigencias, lo hacen como si aquel domingo negro hubieran arrasado, como si tuvieran un presidente que presumir, como si este país siguiera detenido en los 80’s.
Así es mis queridos boes, el PRI de Enrique Peña Nieto hoy no es capaz de oler su hediondez a muerto, es incapaz de leer las encuestas que le posicionan en la peor calificación para un presidente de la República en funciones al que reprueban más de 7 de cada 10 mexicanos.
El de Peña Nieto parece un PRI que no alcanza a ver que el calendario electoral lo ha rebasado y que el 2018 está ahí a la vuelta de la esquina y que los pronósticos lo podrían arrimar a la cita de la sucesión a la cola de las preferencias.
Si, el PRI de Peña Nieto es el que pasará a la historia por las derrotas inimaginables en estados como Tamaulipas, Veracruz y Quintana Roo, donde generaciones enteras de caciques se heredaron el poder desde sus filas por casi 90 años.
Pese a ello, a que claramente la mayoría de los electores le dieron el portazo en la nariz, el PRI del 7 de julio es el mismo del 5 de junio, con los mismos vicios, con las mismas costumbres y arrancan el proceso de sucesión de su dirigencia nacional con tan mal tino que ayer revelan por medio de sus mismos voceros desacreditados al que perfilan
para relevar al relevado Manlio Fabio Beltrones; otro de los mitos que cayeron en la elección pasada.
Se trata de Enrique Ochoa Reza, el nombre que Joaquín López Dóriga reveló ayer antes de que él solo comenzará su descenso de lo más alto.
Fue López Dóriga el parodiado conductor que tiene sus días contados en el noticiero estelar de Televisa el encargado, como marca el manual no escrito de las costumbres del viejo PRI, si, viejo tricolor secuestrado por los jóvenes de costumbres y mañas añejas, los mismos que lo rescataron hace cinco años tras un vergonzoso tercer lugar, los mismos que parece intentan regresarlo a la posición de perdedor de la que lo tomaron.
Desde ayer Ochoa Reza ha comenzado a ser de los nombres más ‘googleados’, no es para menos, en Los Pinos lo quieren convertir en el líder que no es.
El tipo cobra aún como Director general de la CFE, la dependencia que hace una semana le acaba de dar un trancazo (madrazo se oye feo, lean trancazo) a la economía de los mexicanos, incluidos a los priistas que ayer dijo sería un honor dirigir.
Según los que le conocen no tiene más de 6 años de militancia en el partido del que lo quieren hacer líder nacional, eso sí, puede presumir que es muy amigo de Peña Nieto y para el aparato democrático del tricolor eso basta y sobra.
Yo no estoy convencido de que el señor Ochoa Reza, un desconocido en el país, vaya a ser el dirigente nacional del PRI a pesar de lo que diga López Dóriga y que se han tragado por costumbre los más viejos en el tricolor en los estados.
Hay que recordar que lo mismo pasó antes de que Manlio Fabio Beltrones fuera ungido ‘líder’, se habló harto de Aurelio Nuño y muchos se fueron con la finta.
Tal vez en Los Pinos solo quieran calentar la sucesión tricolor, más vale que así sea y que no salgan con que siempre si, que Peña Nieto les impuso a los de su partido a otro de sus cuates para seguir con la misma línea de colocar a los suyos a que la rieguen (el término correcto es demasiado escatológico pero sé que lo pensaron), como ahora lo hace
Nuño en la SEP, como lo ha hecho Luis Videgaray en Hacienda.
Lo cierto es que al PRI nacional le urge un líder, Peña Nieto podrá nombrar un dirigente, son términos distintos, aunque es demasiado pedir que el presidente lo entienda.
Acá también urge…
Si a nivel nacional apremia, en los estados donde la derrota sentó sus reales para el tricolor como Tamaulipas urge más definir reglas, calmar ímpetus, apaciguar calenturas veraniegas.
Los priistas de aquí ya tendrían que haber entendido que soltar la sucesión en el PRI estatal podría resultar igual que con la designación del candidato a gobernador que terminó en catástrofe.
Hoy se anoto a la media docena de suspirantes Humberto Valdez Richaud. El Betico prometió no usar el cargo para intentar buscar una candidatura. No sé quién lo patrocina, generosamente lo hace solo.
Lo que sí sé es que enfrente trae a Alejandro Guevara Cobos, Edgar Melhem, ambos diputados federales, Neto Robbinson ex candidato en Reynosa, Enrique Cárdenas del Avellano y como dos loquitos que andan sueltos más.
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