29 enero, 2026

29 enero, 2026

Cuadrante político

Octavio, el médico de la historia

Cuadrante Político

Su profesión primigenia, es la de médico cirujano. Pero un día, un catedrático llamado Juan Fidel Zorrilla, lo motivó a cambiar el estetoscopio, por el rigor y la disciplina, en el estudio de la historia.

Fue así como surgió Octavio Herrera Pérez, uno de los investigadores más acuciosos y profesionales del devenir tamaulipeco. Después de varios años, de ausencia y de auto exilio, el matamorense regresó a la capital tamaulipeca, por la puerta grande del “Amalia Caballero de Castillo Ledón”, considerado como el lugar más relevante, en el fasto de las letras, del arte y de la cultura.

Ayer, el telón del tiempo y de la historia volvió a abrirse en la capital, para mostrarnos la reseña de nuestras principales regiones, pero también la crónica viva de un sexenio priísta que se despide del escenario político y social, con eventos que buscan subrayar, la esencia del ser tamaulipeco.

Eran casi las doce del día, cuando el gobernador Egidio Torre y su esposa María del Pilar, arribaron al recinto. Ambos se instalaron en la fila de butacas que, se encuentran casi a la mitad del escenario, proyectando así una imagen que rompe con la ortodoxia del poder, y proyecta un epílogo sexenal, de sobriedad institucional.

El “Castillo Ledón”, lució un lleno completo, tanto en la planta baja, de área de plateas, como arriba en el anfiteatro. En esta ocasión, en el escenario no hubo actores ni diálogos. La verdadera obra, se escenificó entre la clase política y administrativa del sexenio egidista que respondió a la convocatoria. La obra del poder sexenal, casi concluye, pero mientras eso no ocurra, los  principales actores  del actual gabinete tamaulipeco, siguen siendo los principales protagonistas, en todos los órdenes del quehacer público estatal. Entre algunos de ellos hay satisfacción por el deber cumplido, entre otros, preocupación.

A escasos meses de que se cierre el telón del poder, Egidio sigue siendo el jefe indiscutible de la política estatal, y la cabeza de su gabinete. Pero ayer, el gobernador, quiso ser discreto, y dejó que el personaje central del “Castillo”, fuese  Octavio, el historiador que se fue de Tamaulipas hace años y brilló en el estado  de Nuevo León. El hombre que pudo haber sido un buen médico familiar, hoy cuenta con un doctorado en historia, por el Colegio de México.

La presentación de la obra en nueve volúmenes, “Tamaulipas a través de sus  regiones y municipios”, un trabajo de investigación realizado en coordinación con el grupo Milenio, es una valiosa compilación dirigida por Octavio Herrera, con la colaboración de su esposa, la también historiadora Esther Martínez y Rodrigo Vera.

El evento sirvió también como una especie de homenaje al trabajo del historiador  tamaulipeco que ahora por fin, puede decir que ya es profeta en su tierra. Con lo sucedido ayer, se puede decir que no solo en Nuevo León o en la misma capital del país, lo reconocen. También en Tamaulipas, se tiene especial aprecio por su obra.

La reunión donde se efectuó el mencionado encuentro, culminó poco después de la una de la tarde. 

Con Octavio Herrera, el sexenio de Egidio, se somete a las primeras radiografías, en el consultorio de la historia.

Pero… en el camerino imaginario de la política estatal, nuevos actores se preparan para salir a escena.

Son los miembros de la clase política panista, que muy pronto estarán ante el escenario. La sociedad tamaulipeca tiene boleto de primera fila, para observar su desempeño.

MAGDA Y PALOMA, DOS VIEJAS LOBAS DE MAR
La diputada federal Paloma Guillén y la alcaldesa Magdalena Peraza son dos amigas por encima de coyunturas y de partidos. Ayer Magda fue panista y hoy es del PRI, pero puede ser panista de nuevo. Paloma la quiere mucho, y entre ambas  hay afecto del bueno. Uno de los factores que más las une, es el carácter fuerte. Cuando deciden una cosa, no hay pero que valga. En el pasado inmediato, Paloma llegó a la diputación, arropada por Magda. ¿Seguirán haciendo el uno dos?

DEPORTE SOCIAL Y VOCACIÓN DE SERVIR
El trabajo no tiene banderas. La solidaridad y la vocación social, tienen un solo himno, cuando se trata de apoyar a la gente que lo necesita. Esto rara vez se observa, pero en el caso del promotor del deporte Rubén Rivera Rodríguez, es un hecho que así carezca de oficina y de presupuesto, siempre lo vamos a ver, organizando y promoviendo el bienestar del deporte en Tamaulipas. Hoy que ya han pasado las campañas, la gente que andaba de calentura en el PRI, buscando chambas, ha guardado silencio. Ya no hay huesos, ya no hay que ruñir, ya no les interesa. Rubén sigue trabajando por el deporte. Y seguramente lo hará toda su vida. Esos, como dijo Bertolt Brecht, son los imprescindibles.

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