22 enero, 2026

22 enero, 2026

Acerca del festival de la Huasteca

El Otro Balcón

A partir del lunes, los comentarios acerca de la edición 21 del Festival de la Huasteca, realizado el pasado fin de semana en El Mante han sido muchos; casi todos publicados en Facebook. En la red social se han iniciado discusiones encarnizadas sobre la dinámica del acto cultural, en el cual participé con una conferencia. Empero, a partir de mi experiencia, creo necesario evaluar tres puntos: infraestructura, calidad del programa y profesionalismo de los participantes.

Los tamaulipecos, en específico los tampiqueños, cargamos con el estigma del peor festival en dos décadas. En 2010, el director del ITCA, Guillermo Arredondo Olvera, llevó el evento a los patios del Espacio Cultural Metropolitano en Tampico. El lugar resultó erróneo, poco accesible para la mayoría de los habitantes. Un ingrediente peor fue la falta de seguridad, en plena crisis de violencia. El final del festín es de sobra conocido: una ráfaga irrumpió a mitad del huapango y los asistentes se protegieron en el teatro. Los demás eventos se cancelaron.

La situación fue distinta en El Mante. Aunque llegué el viernes, los comentarios de la inauguración fueron buenos. El encuentro estuvo dedicado a la mujer huasteca, por lo que la mayoría de las actividades hablaron sobre el quehacer de artesanas, músicos, cocineras, trovadoras, bailadoras e investigadoras. La logística fue compleja debido a que tuvo sedes alternas en Gómez Farías, Llera de Canales, Ocampo, Antiguo Morelos y Nuevo Morelos.

En primer término, la mayoría de los juicios versan sobre la falta de conocimiento del ambiente tamaulipeco huasteco. Habría que contextualizar el armado del festival. El Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA), la Dirección de Culturas Populares de la Secretaría de Cultura y las cinco áreas culturales restantes que integran la región: Veracruz, San Luis Potosí, Querétaro, Puebla e Hidalgo son responsables de proponer a los participantes con base en la temática. Es cierto, vimos a los tríos ‘de siempre’, personajes clave para la región cañera y zonas aledañas. Sin embargo, tríos como Tradición Genuina, los Hermanos Balderas, y viejos músicos como Guadalupe Amaro, Isidro Padrón, Mauricio Márquez, entre otros, no fueron invitados. Del programa de conferencias y reflexiones extrañó la poca participación de la delegación veracruzana.

En segundo término, la infraestructura y producción contratadas por el gobierno fueron buenas. Un escenario y sonido, propios, de los conciertos masivos; muy distinto al que se coloca en las fiestas comunitarias, por ejemplo de Amatlán, Tepetzintla, Tanquián. ¿Realmente será útil el llamado gran soporte? Creo que se puede repensar el gasto en este rubro y aprovecharlo en otros. Por lo pronto el ingeniero de sonido no fue tan terrible, como ha sucedido en otros eventos donde no sonorizan bien a los tríos huastecos, a pesar de que sólo son tres instrumentos y, en algunos casos, tres voces. Lo que considero un exceso, otras personas no opinan lo mismo, fue la colocación de un aire acondicionado portátil frente a la tarima del escenario en El Mante. Los bailadores seguramente agradecieron al ITCA y el gobierno municipal les pusiera el aparato, pues el calor en la ciudad fue terrible, empero en otras fiestas se aguanta la temperatura. Eso fue una señal del derroche económico que hubo y, creo, se pudo repensar ese gasto para dar más fuerza a las actividades.

El tercer punto a analizar me parece el más importante y, como dije arriba, tiene que ver con las actuaciones de los tríos que escuché en el escenario principal, porque no pude asistir a otras conferencias, ni el resto de las sedes. El viernes y sábado los tríos que subieron tocaron los mismos sones o huapangos: el Gusto, el Caballito, la Petenera, el Querreque, etcétera. La variedad del repertorio huasteco fue escasa. Además, muchos tríos desafinaron, tanto que fue imposible escucharlos. El colmo, las músicas y músicos cantaron los versos de siempre, pocos se preocuparon por improvisar sobre la temática del festival o a la región sede.

En el corte de caja del festival hay ‘prietos en el arroz’. Cada quien debe reflexionar y, en general, participantes del festival y los que no acudieron, abonar a mejorar todas las aristas de la música tradicional huasteca.

Los siguientes sábados ahondaré en el Festival y, en general, en los encuentros de música huasteca en la región. Bienvenidas las opiniones.

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