El PRI prepara la llegada del nuevo dirigente del PRI en el país y las señales que envían no son nada buenas, sino todo lo contrario, parece que juegan a perder, cuando debe ser un perfil muy diferente el que exigen los priistas.
La voz del diputado local HERIBERTO RUIZ TIJERINA, un rebelde por naturaleza nos pinta a la perfección el panorama que se vive en el PRI, donde todos se ven como el coyote que se muerde la cola y da vueltas a su alrededor.
Comenta que el PRI perdió la elección, pero puede salir ganando en este proceso si se registra una verdadera purificación y renovación en todos los sentidos, pues actualmente muchos de sus representantes forman parte de la llamada juniorcracia y el compadrazgo.
Arribaron por su amistad con los dirigentes o gobernantes en turno, imponiendo la “juniorcracia” como una especie de ley, provocando el desgaste de las bases y debilitamiento de la estructura del PRI.
“Vimos como desgraciadamente arribaban candidatos sin méritos, ni trabajo partidista. Aquí en ciudad Victoria lo vivimos con alcaldes sin espíritu de trabajo, ni colaboración, que arribaban con sus pandillas de compinches saqueando recursos y destrozaron al PRI”.
En ese contexto, llegaron candidatos sin partido, sin pasado priísta y mucho panista, que nunca pegaron calcas, ni pasaron por el FJR, sólo por ser hijas, hijos, amigos, amantes, alcahuetes o compadres de algunos de los políticos o gobernantes del poder les otorgaban por el poder de sus decisiones.
No había justicia partidista y poco a poco acabaron con el PRI, eso sin contar que muchos gobernaron de la peor manera, con obras mal hechas, corrupción en los contratos y jugosas compensaciones.
Como resultado de esas decisiones, hubo una nueva hornada de ricos, debilitamiento del PRI y decepción en sus estructuras y por ello muchos de ellos iniciaron una búsqueda y en esa introspección terminaron observando otras opciones, quizá por eso no pueden culparse que buscaran oportunidades en la aldea azul, donde los recibieron con los brazos abiertos.
En el PRI, acaban de lanzar la convocatoria para la selección del nuevo presidente del CEN del PRI y ya levantó la mano ENRIQUE OCHOA REZA, ex director general de la Comisión Federal de Electricidad.
Todo indica que será el relevo de MANLIO FABIO BELTRONES, después de la terrible caída que sufrió el PRI. Una derrota provocada por malos gobiernos, peores selecciones de candidatos y hartazgo por la juniorcracia.
Pero, MANLIO poco puede opinar al respecto cuando su hija SYLVANA BELTRONES es convertida en diputada federal sin gozar de ningún mérito y cuya vida bien que puede encuadrarse en la película “Qué culpa tiene el niño”.
Por cierto, por esas cosas de la juniocracia, SYLVANA está casada con el Senador del PVEM, PABLO ESCUDERO MORALES.
OCHOA REZA no tiene el perfil político, ni cuenta con la calidad moral, ni es la voz nítida que necesita el PRI para ser guiado, desde hoy puede dar por perdida la presidencia y con el peligro de convertirse en la tercera fuerza electoral.
Es por eso que cabe la pregunta “Qué culpa tiene el PRI” al decidirse por un dirigente tan poco atractivo para los ciudadanos y más cuando acaba de inyectar un incremento en las tarifas del 8 por ciento.
Esperemos que ese mismo mecanismo no se aplique en Tamaulipas, pues los priistas exigen una renovación y ya demostraron que tienen voz y voto para rechazar compadrazgos, juniors, amantes y otra clase de víboras prietas y tepocatas.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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