1 enero, 2026

1 enero, 2026

Crónica urbana

La Plaza, corazón de los niños

Crónica Urbana

De la casa a la plaza unos pasos. Vivir la ciudad es vivir la plaza de los juegos, los amores y las ilusiones. La recuperación de la Plaza de Juárez es un alarde de la grandeza de las ciudades pequeñas que como la de nosotros no era más de 20 cuadras a la redonda.

La Plaza de Juárez, o «Juárez» como la sentimos fue hábitat de niños donde encontramos por las tardes a las novias en furtivos besos y manita sudada, hasta por las noches que volcados en nuestros juegos compartimos la felicidad de nuestros padres.

La plaza es de tiempos coloniales el universo de la ciudad, donde cabalgan los sueños y los poderes de la clase alta y de los pobres. La plaza es también símbolo de poder, la imposición de la autoridad. Pero sus espacios desde tiempos inmemoriales es el recreo de lo que pasa en la ciudad. Es la comunicación, es el chisme, es la risa de la anécdota y es la imaginación, la santa imaginación de pensar en los males que hacen los demás.

La de Juárez ha recuperado esa grandeza que nos acompañó de niños con otra cara y otra manera de compartir el tiempo libre. Su relacionero ha sido formidable en el sentido de su amplitud, limpieza y el allanamiento de obstáculos tanto visuales como físicos.

Al colocarse a un plano evitamos en parte darnos unos trompazos y nos agrega un valor de comodidad. La plaza entra así en un sentido de educación urbana porque nos obliga a los ciudadanos a mantenerla limpia. Obliga a la autoridad a regular el ambulantaje para que no la conviertan en sitios de engrasado y lavado, en basura y falta de aseo.

Gozar la plaza es una gracia de los ciudadanos, un derecho de recreo de todos. Para los que nacimos en el centro de la ciudad la plaza nos ha acompañado en nuestras alegrías, tristezas y sueños, es un regocijo una fiesta para aliviar los malos tiempos.

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