La camisa de rayas tenues, y su morado anodino adquiría las formas de aquel lenguaje corporal que se expresaba en el centro de una larga mesa, compartida además con quince periodistas. Un famoso reptil, poderoso habitante del fashion donde pulula la gente Chic, parecía acecharnos, desde su privilegiado espacio, muy cerca del corazón sometido recientemente a una plomería cardiaca, por aneurisma.
La mascota de Lacoste, reposaba dichosa en el pecho de su dueño, el Gobernador. Más al norte se alzaba el rostro de ojos inexpresivos, que luchaban en un remolino eterno, entre el gris y el zarco.
De la pequeña sala, donde se reclinaba el estilo minimalista, pasamos al comedor. Vasos con agua, wiski, y vino tinto fueron objeto de aquella mudanza de pocos metros, al influjo de la voz del Ejecutivo, que llegó hasta nosotros, para invitarnos a su mesa, un espacio informal, que en este gobierno, la raza columnista compartió en dos ocasiones .
Avanzaba la tarde. Un Egidio delgado, pero más relajadón que en la víspera de la elección de junio, tomó la delantera, y se instaló al centro. El platillo fuerte fue algo parecido a una enchilada de champiñones, y el postre, helado de café. Pero el verdadero menú, fueron las netas que ETC respondió a bote pronto, muy cercano ya a su despedida de palacio.
¿Qué fue lo que ocurrió, con el encarcelamiento de funcionarios y políticos como Oscar Pérez Iguanzo y Mario Ruiz Pachuca? —-Es algo de lo que más me arrepiento, dice Egidio.
¿En aquel entonces, se dejó usted llevar por el chaparrito Morelos Canseco?—No, de ninguna manera, yo asumo la responsabilidad.
Se dice que Cabeza de Vaca podría meter a la cárcel a gente de la universidad, ¿usted qué opina? —-No me he enterado de ello, he platicado con el rector Etienne y no me ha dicho nada sobre algún desacuerdo. Lo que ocurre en este caso, es que, despidieron de la UAT a algunos funcionarios y personajes, que ahora pudiesen querer influir, sobre el particular.
Afuera de la estancia con paredes de cristal, el atardecer sigue su curso, en el más absoluto de los silencios. Ya no ladran el Ruso y el Yanqui, los dos perros labradores que en alguna ocasión, retozaron por los jardines, en los tiempos de Tomás Yarrington. La embarcación del tiempo, se ha llevado también los relinchos de los caballos que solían montar Manuelito y Miguelito Cavazos Lerma.
El jardín de Egidio, como en los cuentos invernales de Juan Christian Andersen, es un jardín de suave y verde césped, pero silencioso. Los almendros y limonarias parecen musitar, la historia de un hombre que llegó hace seis años, favorecido con los votos de su hermano asesinado.
Usted emitió un discurso emotivo en el Polyforum, hace seis años, reclamando justicia por la muerte del que usted llamó con rostro lloroso, “Mi hermanito Rodolfo”, y ahora que sale, ¿qué ha pasado? ¿sabe usted el o los nombres de quienes lo mataron? —Sólo algunos de los autores materiales, ya murieron, dice ETC. Pero no sé quién se los ordenó. Es muy complejo, es como si se preguntara, quién mató a Colosio.
¿Cree usted que se va, debiéndole algo a los tamaulipecos? —Tal vez se dejaron de hacer algunas cosas, pero hubo muchos avances, contesta.
¿Reconoce usted que nunca hubo entendimiento o buena relación con el candidato Baltazar Hinojosa? Egidio guarda unos segundos de silencio, pero enseguida dice: “Mi candidato era Etienne, y desde el centro, me permitieron participar, estoy convencido de que él era el mejor posicionado, y de haber sido él, el candidato del PRI, posiblemente hubiésemos ganado.
¿Ahora le tocaba la alternancia a Tamaulipas? —Sí, pero porqué tuvo que ser en mi sexenio?
¿Desde el centro, le hicieron creer que usted pondría al candidato a la gubernatura? —Sólo puedo decir que a mi me vendieron un paquetito, y al último no fue cierto.
El cocodrilo de Lacoste, parece abrir aun más sus fauces enrojecidas. La sangre política de un sexenio que le entrega el poder al PAN cabecista, decora sus dentelladas, en la marca del glamour francés.
¿Qué va a pasar con el PRI en Tamaulipas, después de su mandato? —Lo más seguro es que se va a dividir en tribus regionales, que se van a disputar el mando en la entidad. Lo más conveniente es que, desde el centro se ordenara la formación de una junta de notables o una especie de consejo de administración, ahí podrían estar también los ex gobernadores.
¿Realmente cuánto costaba el PRI? —-Costaba sólo una parte, y lo demás eran aportaciones.
¿Como ex gobernador, va a traer mucha escolta? —En realidad, lo que más me preocupa de ese tema, es mi familia.
El cocodrilo, parece salir del confesionario. Así concluye la reunión. Conforme vamos saliendo, nos regala, un pesado volumen, sobre la historia del “Correcaminos”. Otro tema que juega, en la cancha de la polémica.




