*El autor es Premio Nacional de Periodismo 2016.
Denise Dresser autora de “El país de uno”, obra convertida en un tratado actualizado de sociología política tomando como referente al sistema mexicano, sus actores y circunstancias, en reciente programa televisivo de análisis (martes anterior por la noche Foro TV) sostuvo que Peña Nieto ha descendido en preferencia ciudadana como ningún otro presidente en los tiempos modernos situándolo en el 23 por ciento, sin considerar todavía los efectos de la visita de Trump y las consecuencias que parecen no terminar.
Desde luego que la prestigiada académica basa su afirmación en las distintas estadísticas que son del dominio público y que ciertamente reflejan “el mal humor social” que recorre brechas, caminos y veredas de esta ínsula barataria llamada México.
Usted dirá que lo anterior no es ninguna novedad en considerando que son frecuentes y demasiados los yerros oficiales que encuentran como víctimas inmediatas a las mayorías.
Tiene razón y no por ello es que el asunto pasa a ser de alta mortificación para la república cuando a EPN le restan apenas algo más de dos años para tratar de recomponer esta delicada situación que se complica porque pareciera que el presidente está solo en la cruzada que busca la confianza perdida.
Está científicamente comprobado que un régimen debilitado arrastra al país que representa. En este sentido ni modo que sea invento cuando la presión internacional pega por todos los flancos a la economía nacional y de paso aporta buena dosis de crítica por la innegable y constante violación a los derechos humanos, aportando mayor desprestigio.
Un ejemplo que golpea la relación fronteriza por estos andurriales es el cabalgante incremento del costo del dólar que en los últimos días bordea los veinte pesos y el precio del petróleo por otra parte, que retoma su caída libre después de algunas semanas esperanzadoras.
De manera que el régimen tricolor enfrenta serios problemas de aceptación popular lo cual limita su capacidad para bien administrar los recursos sociales. Ni como dejar de lamentar los recortes presupuestales que violentan la de por si menguada calidad de vida de los setenta y tantos millones en pobreza declarada, aceptada y maldecida por los siglos de los siglos sin derecho a réplica.
Por supuesto que el deseo de los mexicas es que le vaya bien a su gobierno porque así nos irá bien a todos, sin embargo el ruego como que no funciona y menos en las condiciones en que la república va dando tumbos. Existe la impresión de que falta decisión para dar un viraje a la forma de gobernar. Todos sabemos dónde radica el verdadero problema y es ahí donde no se quiere intervenir. Impunidad y corrupción son dos de los jinetes apocalípticos que tienen postrada a la nación pero son temas vedados por decreto que los ha declarado “patrimonio cultural”.
Por otra parte el rechazo popular tiene diversas aristas que conducen a la confusión. No siempre la inconformidad es suficiente porque debe tener objetivos claros. ¿Qué podría suceder si el rechazo persiste y aun aumenta contra el régimen en turno?. Ojo porque la impotencia social puede producir errores fatales.
El uso de la violencia es uno de ellos y una confrontación con el poder es lo menos recomendable por más que el enojo obnubile los sentidos. No olvidéis que a pesar de todo somos un país de instituciones aunque a veces no lo parezca.
¿Un grito en el desierto?
La tradicional ceremonia de la noche del 15 de septiembre en esta ocasión puede ser el termómetro que indique hasta dónde llega la indignación popular. Es la fecha en que los presidentes encaran a una masa más patriotera que patriota y que veleidosa cuando se lo propone, suele perdonar bajo el cobijo del simbolismo independentista. Sucedió incluso con Gustavo Díaz Ordaz después de la masacre del 2 de octubre es decir, en “el grito” del 69. Ahora mismo tocará EPN ser o no la razón y motivo de la situación que vive la república, dependerá del estado de ánimo de los cien mil que acostumbran invadir la plancha del zócalo capitalino. ¿Pasará la difícil prueba el presidente?.
Hay que tomar en cuenta que las circunstancias no son las mismas de los tres años anteriores por lo que es probable que EPN sufra algún desprecio u ofensa masiva.
De dicha posibilidad derivan las declaraciones surgidas de Los Pinos en sentido de que la discrepancia será bien recibida… sea como fuere ya estamos más cerca de saber si hay perdón y tolerancia o si por el contrario, el reclamo se vuelve viral.
Sucede que…
Mientras tanto la ceremonia de este jueves por la noche en la capital del estado tendrá sabor a nostalgia, aunque la fiesta patria seguirá siendo del tricolor con todo y que de hecho marca la conclusión de una larga era. Se cierra una historia y se abre otra. Ya tocará a las nuevas generaciones justipreciar este inédito proceso que señala otros rumbos que no sabemos hasta dónde podrán definir con certeza el destino de Tamaulipas.
Por lo pronto, ¡viva México caones!.
Y hasta la próxima.




