Si es que no se le atravesó el macho al presidente municipal de Llera, Héctor de la Torre Valenzuela, seguramente el lunes diecisiete de los corrientes estará en la alcaldía informando a su cabildo, servidores públicos, sociedad civil y prensa sobre los logros obtenidos allá en la Ciudad de México donde sin duda alguna mucho tuvo que ver el diputado federal por el sexto distrito, Alejandro Guevara Cobos, quien por cierto es el primer representante popular que toma esa iniciativa a favor de los municipios que conforman su jurisdicción política, toda vez que por allá andan varios alcaldes del centro del estado invitados por Guevara Cobos.
No es por nada pero por vez primera en Tamaulipas se eliminará la tenencia vehicular a los dueños de los automotores; un sueño que se tenía años de esperarse y que a pesar de la insistencia civil no se había logrado. La iniciativa entrará a partir del próximo año.
Ni hablar pero los tiempos vuelan y dentro de quince días estaremos recordando a nuestros santos difuntos, primero los menores y después los mayores, por lo tanto si no lo ha hecho tiene una quincena para que acuda a limpiar y arreglar las sepulturas de sus antepasados, por cierto y siguiendo con la tradición algunas familias acostumbran llevarles música, otros comidas y una que otra cervecita o tequilita. Por supuesto que habrá una misa que será oficiada en honor de los que ahí descansan.
A propósito hace varios días que nos dimos una vueltecita por esos lugares y observamos que algunas cruces están rotas, otras desprendidas del sepulcro y una buena parte amontonadas en un rincón del panteón. Creo que no sería nada malo que les dieran una “ manita de gato ”.
Ahora pues bien recuerdo que hacia el lado este del “ Mesquite Gacho ” había una bóveda abandonada que por muchos años sirvió como fosa de desechos pero extrañamente en su lugar se encuentra una sepultura nueva.
Según las crónicas de los viejos, en esa sepultura fueron a descansar una pareja de novios donde el varón fue asesinado cerca de la casa de la novia un día antes de celebrarse el matrimonio y cuando se le avisó a la novia lo que había ocurrido perdió la razón al grado que se encerró en su cuarto del que no quería salir ni a comer por más que sus padres la llamaban.
Así pasó el tiempo hasta que los padres cansados de la actitud de su hija decidieron abrir la puerta y entrar pero grande fue la sorpresa cuando encontraron el cuarto solo.
Ante el grito de la madre los vecinos acudieron hasta la casa del desafortunado matrimonio a fin de saber que les había pasado y cuando se les informó principiaron a buscar a la muchacha por todas partes sin lograr encontrarla hasta que alguien se le ocurrió ir a la tumba del novio y fue ahí donde la localizó.
Con trabajos los padres lograron traerla a su casa pero de repente un día no la encontraron por lo que pensaron que su hija se había ido al panteón y efectivamente ahí estaba postrada ante la sepultura de su novio y con quien sostenía amorosa charla.
Estas salidas se hicieron costumbre al grado que los padres ya no se preocupaban pues sabían bien donde encontrarla, iban por ella y la traían a la casa hasta que un buen día ya no dieron con ella.
Ante esta inesperada desaparición solo hubo una respuesta: La pareja una vez puesto de acuerdo habían decidido contraer matrimonio teniendo como invitados a los mismos habitantes del panteón. A partir de ese día los padres no volvieron a ver ni saber nada de su hija. ¿Qué les parece?
HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.




