La noche de Brujas o Halloween, como usted quiera llamarle, representó el lunes la oportunidad perfecta para que cientos o quizás miles de niños en Victoria salieran a las calles a divertirse bajo la advertencia de “dulce o travesura”.
Cuando manejaba rumbo a casa desde el periódico Expreso, minutos antes de las nueve de la noche, me topé con la grata sorpresa de ver niños y
jóvenes divirtiéndose en la calle, que nada debería tener de raro, pero le aseguro que para los que vivimos en la López Mateos, esa es una escena que lamentablemente ya perdimos la costumbre de verla.
Disfrazados de brujas, monstruos o superhéroes, los chiquillos acompañados de sus padres corrían de una puerta a otra donde muchos tuvimos que improvisar la recompensa para depositar en sus calabazas y calaveras.
El Barrio de la López Mateos, que inicia desde una famosa gasera, hasta la embotelladora y cierra el triángulo en un centro comercial, toda esa zona que encierran grandes avenidas como la José Sulaimán, Fidel Velázquez y Hombres Ilustres, quedó también aislada de la convivencia social.
Durante años a través de este espacio puedo sentirme satisfecho que he gestionado la recuperación, remodelación y hasta la construcción de
espacios deportivos en diversas zonas, y que bueno, siempre he considerado que el periodismo nos convierte en trabajadores sociales y esos son logros de los que formamos parte, por supuesto somos un engrane más para que se consigan dichos objetivos.
Pero mi asignatura pendiente sigue siendo mi barrio.
A principio de la década de los 90’s llegamos a vivir a ese sector donde podíamos presumir de tener dos campos de fútbol frente al CBTis 119, el campo Azul-Naranja donde alcancé a jugar de niño y (aunque usted no lo crea) hasta entrenaba con el profe Gaby Vargas al lado de mis hermanos; estaban también los campos del “Zapatero” y otra canchita improvisada de un terreno que continúa baldío.
Hace cuatro años acudimos con el propietario de ese lugar para plantearle ceder su uso a los vecinos y construir temporalmente una cancha, a lo que accedió en primera instancia y a la hora que el entonces alcalde Miguel González Salum nos envió a su equipo de trabajo a poner el lugar en condiciones, el dueño se nos echó para atrás. Duro golpe.
Este mismo año, investido ahora como diputado federal, es el mismo “Migue” a quien recurrí y nos apoya para la remodelación de una canchita que está en la ampliación López Mateos, sitio privilegiado del cual nos divide una avenida transitada pues ahí también hay otro espacio de gran dimensión donde hay cancha de fútbol “campo grande”, basquetbol, palapas, juegos y salón de usos múltiples.
Anoche circularon fotos donde el alcalde Óscar Almaraz y su equipo fueron a darle limpieza y una manita de gato.
De esas veces que uno agradece que hagan su chamba.
Aprovechando el entusiasmo, las ganas y hasta el “vuelo”, los vecinos de la meritita López Mateos, donde además convergen las colonias Revolución Verde, Doctores, Burócratas y Santa María, les echamos un grito: de aquí históricamente han salido grandes cantidades de jugadores al fútbol profesional y verdaderas figuras del llano, hemos tenido en equipos auténticas leyendas del balompié en Victoria, La Morita, La Rever, Fullman, Los Pumas y actualmente Multiformas y modestamente mis Cuerudos… la verdad se siente gacho ver que nuestros niños y jóvenes ahora anden pateando el balón en la calle.
@luisdariovera




