16 enero, 2026

16 enero, 2026

Crueldad innecesaria

Polvo del camino

*El autor es Premio Nacional de Periodismo 2016.

Está científicamente comprobado que la mayoría de los mexicas desconfían de las instituciones, y no de ahora. De acuerdo a diversas estadísticas recordéis que el respectivo apoyo apenas llegaba al 23 por ciento antes de la visita de Trump a Los Pinos. Pues bien, no obstante el evidente rechazo al régimen tricolor el titular solicita optimismo ante la situación creada por el inminente arribo del ex candidato republicano a la casa blanca gringa.

¿Optimismo?. ¿De dónde lo vamos a sacar cuando la república está herida de muerte debido a la ineficacia oficial?. El escribidor supone que las autoridades
primero debieran cumplir tareas pendientes y responder de frente a las demandas de la sociedad civil antes de solicitar confianza para asumir las nuevas circunstancias.

El supremo gobierno sabe mejor que nadie que el país va en caída libre y que las “reformas estructurales” aceleran el inevitable desastre como parte del fracaso de una política de estado que prefiere atender los mandatos del Fondo Monetario Internacional olvidando su responsabilidad de procurar mejores condiciones de existencia a sus representados, que no son cualquier cantidad sino 120 millones que no saben a qué atenerse cada que sus autoridades
despiertan con quién sabe que ocurrencias para seguir hodiendo a la paisanada.

¿De dónde va a salir el optimismo cuando el presupuesto del próximo año se disminuyó casi una cuarta parte afectando sustancialmente la inversión educativa, de servicios e infraestructura popular, en tanto los integrantes del congreso de la Unión celebran el incremento a sus salarios y de todo ese tipo de prestaciones y regalos con cargo a los contribuyentes con las cuales el régimen en turno premia a quienes le entregan su fidelidad hasta la
ignominia y en algunos casos más allá?.

¿Optimismo de las miles y miles de familias que buscan a sus seres queridos entre montes, barrancas y basureros o ante las mentiras oficiales en sentido de que aprobada la reforma energética bajarían los precios de los combustibles?. ¿Y qué tal la humillación, hostigamiento y represión a los maestros que en su afán de rescatar la dignidad fueron satanizados hasta el cansancio por una perfumada burocracia educada en el extranjero?.

Y no hablemos de la impunidad cuyos protagonistas de moda sólo sirven de alimento al escándalo situándolos incluso como héroes de una película que de tan repetida ya se conoce el final.

La confianza se conquista y no es el caso de México donde los gobiernos de los últimos tiempos han aportado lo necesario para conducir al país hacia la
nada y donde el futuro inmediato se anuncia peor. Y no es por causa de Trump sino por culpa de una clase política irresponsable, mediocre y con clara inclinación hacia la obtención de riqueza pronta y expedita así sea por métodos y medios no aconsejables. Y de esto considero que no hace falta señalar ejemplos aunque también debemos aceptar honrosas excepciones.

Por “acuerdos” no queda
Durante el fin de la semana anterior el jefe del Ejecutivo federal se reunió con la dirigencia empresarial. De dicha reunión resultó un acuerdo que el escribidor se atreve a calificar como “crueldad innecesaria”. Y es que versó sobre el compromiso de los patrones para crear los empleos requeridos por los
dos o tres millones de paisanos que a partir de enero por fuerza regresarán a esta ínsula barataria llamada México.

Usted al igual que el columnista dirá: “¡y de dónde jijos saldrán los tales por cuales empleos si la desocupación masiva es uno de los jinetes de la Apocalipsis que ataca sin misericordia a la república!”.

Desde luego que la ceremonia de firma del acuerdo mereció espacios privilegiados en los distintos medios de comunicación pagados desde luego, porque se trató de un acto más que sólo abona la desconfianza hacia las instituciones. ¿O, acaso los dueños del capital se convierten de pronto en un ejército de samaritanos que a través de esta acción pretenden ganarse el cielo?. ¡Pamplinas!, esto es demagogia pura. Y si no pa´l baile vamos.

Desde luego que el presidente busca resolver parte del problema que se avecina. Y hay razón, aunque los patrones históricamente no han sido precisamente aliados de las mayorías. Pero bueno, “la lucha se agradece” como dijo aquel. Aceptemos entonces que EPN está en su papel de buscar soluciones.

Sucede que
Oiga sólo faltaba que el ex dirigente del CDE del PRI justificara a quienes renuncian a su partido para mantener su empleo en el gobierno estatal. ¿Significará esto que la burocracia en pleno pasa a fortalecer al PAN?. ¿Qué fue de la “fuerza tricolor” que tanto presumieran por tantos años mi estimado Rafa?.

Y hasta la próxima.

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