Hace cuatro días México vivió su revolución mexicana, aquella que nació en mil 910, y con ese motivo se recordaron a los hombres y mujeres que le dieron dirección y certidumbre al pueblo del que formamos parte.
¿Qué queda de ella?
¿Dónde están sus hombres y mujeres?
¿Sus principios e ideologías?
No niego que México ha progresado pero porque hay pobreza social y falta de respeto y cariño hacia nuestro país.
¿Acaso la revolución no fue para vivir mejor?
¿Acaso no fue para que hubiera trabajo y respeto a la vida humana?
No sé, pero tengo la impresión de que nuestros gobiernos han fallado.
Menciono lo anterior de mera casualidad y punto.
A propósito, ¿dónde están nuestros representantes populares?
Vinieron un día en busca del voto, nos doraron la píldora, les dimos el sufragio y desde entonces ya no se pararon por Llera, es más, ni un informe, ni un
saludo, ni un beso en el cachete como hoy se acostumbra.
En fin, ahí vienen las elecciones del dos mil dieciocho y para entonces habrá reclamos.
La pregunta que me formulo es la siguiente:
¿Acaso volveremos a confiar?
El problema es para los que vienen, porque los que están, ya chingaron, dicho con todo respeto para quienes nos leen.
Ayer en el Congreso del Estado trabajadores del ayuntamiento de Padilla se hicieron presentes durante la sesión ordinaria para exigir su reinstalación debido a que fueron despedidos sin explicación alguna ante los cambios gubernamentales que se dieron a consecuencia de los nuevos tiempos que periódicamente se dan cada tres años habiéndose entrevistado con el diputado Rafael González Benavides quien les dijo que van a tratar el asunto y posteriormente les habrá de informar sobre las gestiones que realice ante las instancias correspondientes.
Lo anterior nos recuerda que la situación a la que hoy hacemos referencia ya la habíamos contemplado en diversas aportaciones periodísticas donde señalábamos que tarde que temprano algún día habría de reventar esta clase de despidos masivos pero jamás se le ha puesto atención, razón por la cual recomendábamos la formación de los sindicatos municipales pero dejaron pasar los tiempos y ahí están las consecuencias.
Hoy es el municipio de Padilla quien inicia esta clase de protesta y la pone en marcha… Mañana serán otros, hasta que por fin se acepten los llamados sindicatos dentro de los ayuntamientos, pues para esto cuentan con los argumentos que ofrece la Ley Federal del Trabajo y sus reglamentos.
Por lo tanto, Tamaulipas debe prepararse para lo que viene como ya se viene haciendo en varios estados de la república.
Lo de Padilla es un mero ejemplo que no debe pasarse por alto porque tarde que temprano se tendrá que aceptar.
Ahora solo falta saber ¿Quién sigue?.
Lo anterior podría restarle emoción a las próximas elecciones constitucionales pues desde este punto de vista el interés de participar y ocupar un cargo
público eventual ya no sería igual, pues los simpatizantes de quienes lleguen a convertirse en los próximos candidatos a una presidencia municipal solo podrían ocupar los cargos de confianza que el presidente en turno les podría ofrecer en consecuencia y en caso de aceptarse la propuesta de Padilla ya no habrá “derechos de antigüedad” como tampoco por designación, lo que quiere decir que los que están ya fregaron. Mañana concluimos.
HASTA PRONTO Y BUENA SUERTE.




