* El autor es Premio Nacional de Periodismo 2016
Yo digo y sostengo que el PRI está destinado a desaparecer. Es más punto com, pareciera que el proceso hacia la nada inició desde hace varios años. Y es que durante este tiempo hemos sabido de la descomposición paulatina de sus entrañas ya incapaces de procrear líderes y funcionarios con arraigo, carisma y sobre todo con ese agregado genético llamado honestidad.
De manera que el tricolor ya no es apto para dignificar la política. Y las pruebas más elocuentes las aportan los medios de comunicación encargados de exhibir la fragilidad de un sistema cuya voracidad lo condujo por la ancha alameda de la inmoralidad institucional.
¿Qué le resta al PRI?. En alguna ocasión este columnista solicitó a la dirigencia del PRI pedir perdón por tantos y tan variados errores, entre otros, la nominación de candidatos no idóneos, mismos que logrados los respectivos cargos se convertían en auténticos enemigos del desarrollo colectivo no así de sus ambiciones personales que los vestían de insaciables magos de su destino y de quienes tenían la fortuna de acomodarse a su lado con los efectos monetarios correspondientes. Ahora ya es tarde para pedir perdón porque el daño sobrepasó la tolerancia social.
Está científicamente comprobado que el PRI no tiene vocación social considerando que desde siempre ha sido sólo una agencia de colocaciones a donde se convoca a “lo más peorcito”. Y ni como negarlo conocidos que han sido algunos de los escándalos que han de avergonzar sin duda a quienes suponían que el
tricolor significaba el sentimiento más noble y fraterno de la causa revolucionaria.
Usted dirá que todos los partidos son iguales porque procuran emplear a lo más distinguido de su militancia. Usted lo ha dicho “a lo más distinguido”, y tiene razón, sólo que el sentido es diferente cuando los funcionarios procuran servir y no servirse de la investidura otorgada por las instituciones. Esta es la enorme diferencia entre los políticos de distintas organizaciones. Aquí sí que se hace realidad aquello de que “por sus obras los conoceréis”. ¡Y
vaya que la república está impresionada por la obra negra de muchos de ellos!, especialmente del tricolor. Y ni modo que sea invento.
El asunto es que el PRI está destinado a desaparecer por la sencilla razón de que los mexicas agotaron su capacidad de asombro. Sucede en varios estados incluido desde luego Tamaulipas, y seguramente ocurrirá en las elecciones presidenciales del 018. Y es que el tricolor personifica la desgracia de una nación que con todo el milagro natural que la rodea debiera estar a la vanguardia del desarrollo social y económico y no padecer el vaivén financiero interno y externo que lleva a 120 millones de almas penando por el desfiladero en una noche de tormenta.
El PRI padece una enfermedad terminal producto de la corrupción e impunidad y hasta podríamos decir que se trata de un suicidio inducido toda vez que desaprovechó las oportunidades de reivindicarse ante los millones de víctimas que ahora parecieran dispuestas a ver pasar el cadáver de su verdugo personificado en el tricolor. ¡Ah bruto!.
Por supuesto no faltará quien asegure que en el PRI también hay gente buena lo cual es cierto, sin embargo, esta “gente buena” es la que no tiene acceso al poder o si lo tiene es de importancia relativa aunque, eso sí, con la garantía de ver de frente a sus compañeros en los tiempos actuales y de aguda crisis que padece su partido.
¿Sigue Romero Deschamps?
Hijo putativo de viejos líderes, Carlos Romero Deschamps se convirtió en heredero del sindicalismo petrolero tradicional. Ahora pareciera que ya no es útil al sistema a pesar de que obligó a los trabajadores de la paraestatal a someterse a la reforma que pone en duda la soberanía nacional. Y es que el escenario internacional ha variado. Para empezar PEMEX ya no es dueño del energético cuya explotación está en manos del capital “buitre” llamado así porque va sobre los despojos de las economías en quiebra como la mexicana.
Ya no es útil digo, porque la producción y el presunto beneficio económico es una vacilada pero además porque las presiones del Fondo Monetario Internacional son en sentido de eliminar todo vestigio de sindicalismo como exigencia primera para el arribo del capital foráneo.
Es tiempo entonces de que Romero Deschamps desaparezca del escenario antes de que se hagan válidas las acusaciones que empiezan a aflorar como recuento de todos los pecados cometidos a raíz de la detención de Joaquín Hernández Galicia, quien siempre lo consideró como un traidor. Y pareciera que “La Quina” no se equivocó.
La duda está en saber si la PGR ha colocado a Romero Deschamps como parte de este amplio y suculento menú que ofrece a lo más distinguido de su clientela en este otoño del 016.
Sucede que
¿Y Ramiro Ramos Salinas?…¿acaso no fue operador de caprichos desde el congreso local?.
Y hasta la próxima.




