El argumento principal que el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza pregonó a los cuatro vientos poco después de que fue seleccionado por el presidente Enrique Peña Nieto para ser el dirigente nacional del PRI, es que había visitado todos los estados de la república mexicana.
Recuerdo bien haberlo visto en los diversos programas de televisión y escuchado en la radio, ufanarse de haber convivido con la militancia del PRI y registrado sus demandas y requerimientos.
Hasta ahí, es claro que la intención del presidente Ochoa fue tener argumentos que le pudieran refractar simpatías hacia el PRI y por qué no, también hacia él.
Pero eso de haber visitado todos los estados, puede que tenga razón, aunque depende del cristal con que se mire para juzgar el tipo de visita que realizó a las entidades.
En el caso Tamaulipas, el presidente llegó en avión privado, como marcan los cánones de un personaje de tal envergadura. Arribó ataviado de traje y corbata porque en realidad, llegó a Tamaulipas para asistir al sexto informe del gobernador Egidio Torre Cantú.
Las pocas personas que fueron a recibirlo, lo esperaron con cierto gusto, con el afán de platicar con él y de ser escuchados. Ochoa Reza apenas se dio tiempo para saludarlos, aunque sí se tomó una rápida fotografía con los cerca de 12 asistentes, rápidamente y se retiró para subirse a una camioneta suburban blindada para dirigirse al recinto donde se llevaría a cabo el informe del estado que guardaba la administración pública estatal.
Por ser el sexto y último informe de gobierno, el equipo que redactó el documento que el gobernador Torre Cantú leyó fue colmado de cifras, estadísticas y comparaciones con los resultados de otros gobiernos.
Los asistentes aplaudieron a rabiar, tanto las cantidades como el mensaje político que señor gobernador tuvo a bien dirigir a sus invitados y ya después, a los habitantes del estado.
El Dr. Ochoa Reza, también aplaudió a rabiar y al terminar el informe, se tomó otra foto y se retiró a la Casa de Gobierno para ser recibido en privado por el primer mandatario estatal. Nadie, sólo ellos dos saben de qué hablaron y a qué acuerdos llegaron.
Pero los resultados que sobresalen a simple vista de esa reunión privada, es que el ex gobernador Torre Cantú, sigue siendo Consejero Político Nacional y su sobrino también y varios de sus allegados, también. Destaca que muchos de los que debieron o deseaban ser Consejeros Nacionales, no fueron escogidos.
Es curioso que la renovación de los comités estatales no se realizaron en todo el país, donde ya se había cumplido el tiempo estatutario.
El presidente Ochoa Reza argumenta con ganas de ser entendido y con las venas de su cuello a punto de reventar, que las cuatro elecciones que se realizaron en junio de este año; Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, eran prioritarias. Ahora argumenta que la Asamblea Nacional lleva mano y que los estados serán atendidos inmediatamente después de que pase dicho evento.
¿Qué son los estados para Ochoa Reza?
Al parecer nada, o poco menos que nada.
¡Que se esperen!, expresa con voz firme cuando le preguntan cuándo va a atender la petición de los militantes que ya quieren que se renueven los Comités Estatales. ¡Que no olviden que en el PRI hay disciplina!
Ahora se entiende por qué antes los abogados manejaban la política.
Como dato de su única visita a Tamaulipas, los priístas que fueron a recibirlo contaron el tiempo que pasaron al lado de su líder nacional: 90 segundos.
Y lo más grave: no ha regresado a convivir con la militancia.




