CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- «Apúrale que ya estoy aquí y hay bastante gente», dice por celular a su esposo la señora Martha Ramírez, que observa desde la esquina del 9 Hidalgo la fila de carros que se aglomeran en hora pico justo en el centro de la ciudad; ella tiene prisa porque su marido llegue, ya que la mercancía de La Nueva Primavera está volando.
En los aparadores casi vacíos se alcanzan a observar unos cuantos maniquíes encuerados, a otros todavía les queda una camisa Manchester o Mariscal y se lee en unas cartulinas los letreros a mano alzada que anuncian «Gran Venta de Liquidación» y descuentos de hasta un 50 por ciento.
Fundada en 1956 por don Nazario Assad Assad, perteneciente a la descendencia libanesa de amplia presencia en Victoria, la tienda La Nueva Primavera, este sábado cerrará sus puertas tras 61 años de haber vestido a los caballeros victorenses.
La plantilla laboral tuvo que ser reforzada por empleados de otras tiendas de la familia Assad Montelongo que también se ubican sobre la Calle Hidalgo; no se dan abasto, cobran, recogen ganchos, acomodan camisas, doblan pantalones y otros pasando por encubiertos, vigilan la entrada y hacen rondines para que nadie se pase de listo y se lleve su «recuerdito» de la sexagenaria tienda que agoniza.
Nazario Assad Montelongo, confirmó que el cierre se debe a que en el edificio de la esquina suroeste del 9 Hidalgo se instalará una franquicia, aunque sin precisar cual sería su giro; dirigentes del comercio local, manifestaron que se trata de una tienda de ropa nacional.
Trajes desde 999 pesos, los Yves Saint Laurent son los preferidos de quienes llegan; los pantalones de mezclilla Oggi se rematan en precios que rondan los 200 pesos y las camisas a mitad de precio.
«La bronca es que las tallas 30 a la 34 en pantalones escasean, o hay muy chicos o muy grandes», reniega don Gustavo, que afirma ser cliente de esta tienda desde que llegó a trabajar a Palacio de Gobierno en el sexenio de Martínez Manautou, de donde ya se jubiló.
Otro señor junto a su hijo, hurgan entre las guayaberas buscando de su talla pero sólo hay extra grandes; después ven el precio y se les hicieron caras, «no’mbre, ni porque ya van a cerrar… están cabrones», repela.
Entre caro y barato, entre camisas estampadas muy a la nueva moda, otras de colores chillantes, cintos, pantalones de vestir y un arcoiris de corbatas, nada impedirá que los 61 años de historia de La Nueva Primavera lleguen a su fin.
Irónicamente la emblemática tienda de los Assad que los victorenses hicieron suya, dirá adiós en medio de un ardiente verano.




