CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Muertes, lesiones, gastos que llegan a triplicar el costo original, resultan de docenas de obras federales, estatales y hasta binacionales que se realizan sin planeación, se ejecutan mal y se adjudican de manera poco transparente.
Obras como el llamado “Puente Roto”, de Altamira; la carretera Rumbo Nuevo, el Puente sobre el río Corona, el puente sobre el río Purificación, la planta de transferencia de residuos sólidos Valle Hermoso-Matamoros, el Parque Eólico Los Vergeles, los Tamul y no pocos Parques de Barrio, son muestra de que se gasta en obras poco y mal.
Tan sólo el paso a desnivel ubicado en la entrada a Altamira ha cobrado más de 60 muertes.
En julio de 2012, el petista Armando Vera García, declaró que esa obra construida por la empresa Dufrosa en 2010, tenía serias fallas y la obra marchaba con retraso.
“Se denunciaría ante la PGR por negligencia con el único propósito de darle una solución y sobre todo exigir las sanciones correspondientes a los responsables de la obra”, dijo Vera García en una declaración que al parecer quedó en lo político.
El petista pidió que se aplicara la fianza y que la obra fuera nuevamente licitada para los trabajos de rehabilitación, pues pasaba el tiempo y el puente seguía cerrado, mientras la constructora incumplía con su chamba.
En ese entonces la Administración Portuaria Integral (API) de Altamira dijo que se utilizarían nueve millones de pesos en su reparación y que esa cantidad formaban parte de la fianza aplicada a la empresa Dufrosa que fue la constructora del libramiento Altamira Puerto Industrial, que tuvo un costo de 310 millones de pesos, mientras que en el puente se gastaron 170.
En julio de 2012 la cuenta llevaba 40 accidentes, con saldo de 18 personas muertas, “de las cuales 4 corresponden a este 2012 y el resto al año anterior”, escribió Figueroa y agregó que fue la API Altamira la que se querelló con Dufrosa.
En diciembre de 2016 el Director de la API Altamira, José Carlos Montemayor aseguró que luego de siete años continuaría la obra que había sido parada por litigios y falta de voluntad gubernamental, federal, estatal y municipal.
Finalmente hace unos días y luego de más 200 accidentes, 60 muertos y cientos lesionados, Dufrosa fue obligada a reparar el puente, que al igual que el Libramiento en el que se encuentra, no fue parte de una planeación cuidadosa.
A la fecha en Tamaulipas no se sabe que haya constructoras que hayan tenido que enfrentar procesos penales derivados de daños, lesiones y muertes derivadas de obras mal hechas, o de quebrantos a las finanzas públicas, y tampoco se sabe que los proyectos sean calificados antes y durante la construcción por empresas debidamente autorizadas para ello.
Lo mismo ocurre con obras que se anuncian, nunca se construyen, pero sí representan un gran gasto en proyecciones.
Los puentes sobre los ríos Corona y Purificación funcionaron desde los años 30, eran puentes angostos y se aseguraba que muy inseguros, por lo que hace una década se procedió a construir los nuevos, desde entonces han tendido que ser reconstruidos o ser objeto de reparaciones mayores, en al menos dos ocasiones. En 2013 los puentes sobre el río Corona y el río Purificación debieron ser reconstruidos, debido a que las nuevas construcciones no aguantaron las crecientes, primero del huracán Alex y posteriormente del ciclón Ingrid, y finalmente hace un mes, una viga colapsó y tres trabajadores resultaron lesionados durante la construcción de un paso peatonal sobre el río Purificación.
La Presa El Vertedero para la que se gastaron millones para un proyecto ejecutivo, estudios de impacto o el Centro Integralmente Planeado Costa Lora, cuya promoción traspasó dos sexenios, cada vez escalando.
El Presidente Vicente Fox vino a darle el banderazo y luego fue el Director del Fonatur, quien le cambió y anuncio que además de marina, cientos de condominios, hoteles, tendría aeropuerto.
En el mismo lugar quedó el nuevo Aeropuerto de Altamira, donde fuera de terrenos expropiados cuyo uso actual se desconoce, millones de pesos en reuniones, publicidad y proyecto ejecutivo, nada se hizo.
O los “tamules” para dar vigilancia preventiva a los barrios. El Gobierno de Tamaulipas construyó docenas de estaciones a las que se les puso el nombre de Tamul, pocos de los cuales sobreviven con algún uso positivo.
Rumbo Nuevo
Luego de 20 años de inaugurada, la carretera Rumbo Nuevo, que ha sido construida dos veces, sigue teniendo derrumbes, deslaves que tapan la vía y que requieren de
muchos recursos para componerse.
El pasado 17 de abril en el kilómetro 14 de la carretera Victoria-Jaumave o Juan Capitán-El Chihue, coloquialmente conocida como Derrumbe Nuevo, ocurrió un nuevo deslave y caída de tierra y rocas que taparon la cinta asfáltica, presuntamente debido al reblandecimiento de la tierra, lo que ocasionó que nuevamente el tránsito
por esta vía fluyera muy lento.
Este tipo de derrumbes es recurrente pese a la reconstrucción de la que fue objeto la vía entre 2001 y 2003, luego de que ya había sido inaugurada en 1999, aunque por la caída de rocas, derrumbes e incluso, desplome de puentes, tuvo que reconstruirse a un costo dos veces superior al estimado en la primera construcción cuando se le dio el nombre de Rumbo Nuevo, pues esta carretera estatal era una vía alterna para la delgada y sinuosa carretera federal Victoria-Jaumave.
El 10 de octubre de 2003 la carretera Juan Capitán-El Chihue (Rumbo Nuevo) fue inaugurada con un costo de 250 millones de pesos, a los que se agregaron otros 250 millones para completar la vía ancha hasta Jaumave.
Que los ciudadanos paguen
Con un presupuesto de 8.5 millones de dólares, los gobiernos municipales de Matamoros y Valle Hermoso, lograron el apoyo del Banco de Desarrollo de América del Norte, el del Gobierno de Tamaulipas y el del Banco Nacional de Obras y Servicios, para construir una estación compactadora de transferencia para residuos sólidos, lo que además de mejorar la disposición final de la basura evitaría la contaminación de viejos camiones.
Con el apoyo del gobierno federal, de la Comisión Ecológica Fronteriza, del Banco de Desarrollo de América del Norte, el Gobierno de Tamaulipas se dispuso a realizar el primer parque eólico del país que daría a edificios municipales y estatales electricidad “verde”, proyecto que se pagaría con el pago de electricidad que de todos modos hacen estas entidades publicas y además, les daría la oportunidad de buscar “Bonos Verdes”, para amortizar estos pagos.
Para el efecto de lo que se llamó Parque Eólico Los Vergeles, los 43 ayuntamientos del estado firmaron un convenio con el Ejecutivo Estatal, se reformó la Constitución local y el Código Municipal para dar lugar a la asociación, se encontró a un contratista interesado en materializar el proyecto, se inició la obra civil, pero nunca se concluyó.
Al igual que los Tamul, la Estación de Transferencia de Residuos Sólidos, el Parque Eólico Los Vergeles fue ocupado y depredado por la delincuencia.
En su momento la Planta Eólica Los Vergeles, en San Fernando fue considerado como el proyecto de energía limpia más avanzado del país y al ponerse la primera piedra en 2009, se anunció que sería parte de las obras que la Presidencia de la República inauguraría en el Bicentenario y dotaría de energía limpia a los 43 municipios de Tamaulipas.
Otro proyecto abortado fue la Planta de Transferencia de Residuos Sólidos de Valle Hermoso, la cual operaría en conjunto con el municipio de Matamoros, en este caso también grupos delincuenciales ocuparon el lugar y se robaron toda la maquinaria, sin que jamás se haya levantado una denuncia.
En mayo pasado el Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN) y la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza (Cocef) dieron por perdido el proyecto, la Estación de Transferencia en Valle Hermoso, Tamaulipas, en el cual se invirtieron 8.5 millones de dólares, debido a que la maquinaria de la planta para compactar basura fue robado y la infraestructura depredada por la delincuencia.
“Los componentes que se habían instalado, como la estación de transferencia de Valle Hermoso, fueron vandalizados y la mayor parte del equipo fue robado, imposibilitando el funcionamiento de la inversión”, concluyó en su informe la Cocef en su informe en junio pasado.
Según el BDAN los recursos fueron utilizados para terminar la estación de transferencia y “que posteriormente causas ajenas a la comunidad no permitieron que el
proyecto entrara en funcionamiento, el BDAN no requiere un reembolso de fondos”, aseguró el Banco binancional.
En este proyecto el BDAN había aportado dos millones de dólares (Unos 36 millones de pesos) a fondo perdido, los cuales efectivamente se perdieron, y los ayuntamientos de Valle Hermoso y Matamoros financiaron el resto de los 6.5 millones de dólares (Unos 117 millones de pesos) restantes, los cuales fueron aportados mediante un crédito del Banco Nacional de Obras y Servicios.




