Por cuestión familiar, tengo que ir a Monterrey a convivir con mis hijos porque el amor a ellos me ciega y cada que puedo, voy a verlos.
Me duele reconocer que tuve que hacer el sacrificio de mandar a mis 2 hijos a estudiar al Estado de Nuevo León, porque las instituciones educativas de Tamaulipas, son deficientes o en el menor de los casos, no alcanzan las expectativas que buscan los muchachos.
Sobre este tema, recuerdo que a los pocos días que Egidio Torre Cantú tomó posesión de la gubernatura de Tamaulipas, nos convocaron a los ex diputados locales a una reunión desayuno en casa del Alcalde de Matamoros para intercambiar puntos de vista y para que el señor gobernador intimara con la clase política local.
Por no haber participado en la campaña, no exagero al comentar que Egidio era un perfecto desconocido para los tamaulipecos. Sin embargo, quienes nos dedicamos a este “arte de la política”, sabemos que las decisiones son tomadas por la cúpula y la llegada del mencionado a la gubernatura se dio en el ámbito de la decisión personalísima del anterior gobernador.
Nada que ver con las bases del partido ni con la ciudadanía.
Esa mañana, rodeados de personajes emblemáticos de la política regional, los cuestionamientos, opiniones y peticiones al mandatario se dieron en el marco de la decencia. Destaca el hecho que se nos inhibió hablar de la inseguridad que los tamaulipecos sufríamos porque el señor argumentó que en esa materia ya estaba todo dicho, pero alcanzamos a observar que el asunto de la violencia le molestaba sobremanera.
Sin embargo, como marcan los cánones, los asistentes se plegaron a la petición en virtud de la disciplina que prevalece en el PRI, así que ya casi para terminar, pedí la palabra para hacerle la siguiente reflexión y pregunta:
“Egidio, yo tengo 2 hijos. Te comento que hago un gran esfuerzo por pagar su estancia y colegiaturas en el vecino estado de Nuevo León. La pregunta es muy simple, ¿hasta cuándo va a contar Tamaulipas con instituciones educativas de alta calidad para qué muchos padres de familia no tengamos que mandar a estudiar al vecino estado de Nuevo León a nuestros hijos y así, evitar erogar tanto dinero en su educación?
Torre Cantú trastabilló y debo admitir que sigo esperando la respuesta, porque los eufemismos, subterfugios y lugares comunes acompañaron su larga disertación, donde además, no dejó nada claro. Se hizo evidente que desconocía el tema.
Pasaron 6 largos y pesados años y al día de hoy, la educación en Tamaulipas sigue igual, con la expectativa que puede ser peor en los años por venir.
Egidio pensó en la estrategia de ceder la administración de la cosa educativa a un “santón”, con un amplio currículum nacional, como lo fue Diódoro Guerra.
Creo que pensó con firmeza que esa acción sería suficiente para poner a Tamaulipas en los primeros lugares, pero como en tantos otros temas, tampoco resultó.
Es triste, pero cada año sigue el éxodo de muchas familias que al terminar el ciclo escolar de la preparatoria, van al vecino estado de Nuevo León a buscar casa o departamento para los hijos con el consabido sacrificio económico que representa el gasto para quienes se pueden dar ese “lujo”.
Sólo que la educación no es un lujo, es la única alternativa para que los jóvenes puedan salir adelante y que al hacerse profesionistas, puedan realizarse como seres humanos.
Duele pensar en las familias (y en los jóvenes) que no les alcanza para mandar a sus hijos a estudiar fuera de Tamaulipas.
Debido a esta situación, lo importante es que el nuevo gobierno asuma y conciba a la educación como el tema prioritario en estos 6 años, porque sería vergonzoso que siguiéramos ocupando el lugar 29 (de 32) en desempeño educativo (según el IDEI) cuando termine esta administración.
Es lamentable, duro y costoso tener que transitar las carreteras de Tamaulipas para ir a ver a los hijos a Monterrey, sobre todo por la hostilidad en que vivimos. Pero es preferible tomar el riesgo de ir a verlos, a que vengan.
Y si, es mejor ir, sin que nos importe pagar el pasaje del autobús o la gasolina del carro.




