25 enero, 2026

25 enero, 2026

La tecnología ‘aniquiló’ el oficio de matancero

Este oficio es uno de los más antiguos, sin embargo, con los años ha ido desaparenciendo

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Uno de los oficios más tradicionales es el de matancero, aunque con los años ha desaparecido, aún quedan algunos en Ciudad Victoria que trabajaron en el Rastro Municipal.

El señor Silvestre García conoce el oficio de matancero porque en sus inicios aprendió sobre la matanza de reses y cerdos, pero con el tiempo y avances tecnológicos, su oficio se convirtió en cargador y distribuidor de carnes.

“En aquel tiempo se mataba la vaca, se despedazaba, se le sacaban las tripas y se cortaba en ocho partes, ahora ya todo es con pura maquinaria”, comentó don Silvestre.

El oficio fue desapareciendo con el tiempo debido a la baja producción, Silvestre recuerda que en la década de los setentas y ochentas se sacrificaban hasta 200 vacas en un día y ahora sólo son 75 por semana.

“Bajó mucho la producción y esto se debe a que han cerrado muchas carnicerías, recuerdo que antes tenía que llegar a las siete de la mañana al mercado porque si no luego no quedaba libre el pasillo para dejarles las carnes; ahora llego a las once y como quiera no hay gente”, relató.

Asegura que actualmente la mayoría de las carnicerías locales se surten del Rastro de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), que funge como rastro municipal, es el único que existe en la ciudad y posee categoría TIF (Tipo Inspección Federal).

“La producción bajó también por la llegada de tiendas de cadena, ahora mucha gente se va y se surte ahí, pero no saben que lo más fresco lo manejamos nosotros (Rastro UAT) porque por ejemplo lo que se mata ahora, se mete al cuarto frío y se entrega mañana, no que la carne que traen de otros lugares como Monterrey, quién sabe cuánto tiempo pasaron en el congelador y ya no sabe igual”, explicó.

Don Silvestre ha trabajado en el oficio alrededor de 48 años, inició a los 17 en el Rastro Municipal en 1969, él vivió cada uno de los avances tecnológicos, que fueron dejando de lado el oficio de matancero.

“Para 1985 el corte de la res ya no era en ocho partes, ahora obligatoriamente era en cuatro, luego en 1992 entre aquí (Rastro UAT), pero aquí sí todo es diferente, uno anda uniformado, con botas, nada de malas palabras, todo se hace con maquinaria, antes andábamos hasta descalzos, sin camisa, matando así a las vacas”, mencionó. Los pocos matanceros que aún quedan, trabajan en la clandestinidad la matanza de los cerdos, ya que en el Rastro de la UAT sólo se matan reses.

Puede haber muchos matanceros pero cargadores pocos porque para meter un espinazo de un toro de 130 o 125 kilos es bien complicado, no sólo se necesita fuerza, también maña, por eso hay pocos cargadores, los matanceros le sacan, es que aquí se necesita oficio”, platicó.

Y aunque don Silvestre ya puede pensionarse, no quiere dejar su trabajo porque éste oficio es su vida.

“No me he querido pensionar porque no me nace, es que yo digo ‘si me pensiono me voy a morir, el cuerpo necesita la chinga’, yo me despierto a las cuatro de la mañana, ya para las ocho estoy en las carnicerías, regreso y termino como a las once o una, sólo en diciembre llegamos a salir a las cuatro o cinco de la tarde, entonces mi cuerpo ya está acostumbrado”, añadió.

Aunque a ninguno de sus hijos les gustó el oficio, don Silvestre asegura que para él “es el mejor trabajo del mundo”.

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS