CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- El paso de las calderas por la carretera Rumbo Nuevo no sólo no benefició a los lugareños, sino que perjudicó a los habitantes de por lo menos un ejido, a quienes dejó endeudados por la aplicación de una sanción económica.
La Procuraduría Federal de Protección del Medio Ambiente multó a los campesinos del ejido El Huizachal por autorizar excavaciones para abrir el camino por donde pasaron los magatanques en la carretera Rumbo Nuevo en noviembre del año 2016.
Información en poder de Expreso, muestra que el castigo por excavar en un área natural protegida fue aplicado a los campesinos y no a la empresa encargada de transportar los tanques de Altamira al estado de Hidalgo.
La multa fechada el 5 de diciembre de 2016, es por un monto de 29 mil 216 pesos, los cuales tendrán que ser pagados con recursos de la junta ejidal, en una de las zonas más pobres del municipio de Victoria.
De acuerdo con campesinos del ejido El Huizachal, la empresa Pesado Transport, encargada de realizar las excavaciones a un costado del túnel ubicado en la carretera Rumbo Nuevo, zona que es área natural protegida solamente entregó a las campesinos un tanque de agua y una manguera que cruza el ejido, a modo de compensación.
Para la ejidataria Teresa de Jesús Mata Meza, el material entregado por la empresa, no tuvo ningún beneficio para los 20 campesinos que residen en el ejido, ya que la manguera empezó a deteriorarse semanas después que se instaló.
“Nos dejaron una tubería que atraviesa el ejido, pero no sirve de nada, la cosa esa (manguera) se doblaba desde que la estaban instalando, vea nomás, hay partes donde ni la enterraron”, expresó la residente del ejido El Huizachal.
Parte de las exigencias de campesinos son en contra de la Profepa, a quien reclaman el por qué la multa no fue aplicada a la empresa encargada de transportar los tanques de más de 600 toneladas cada uno.
Además de la tubería y el tanque de agua, uno de los compromisos que asumió la empresa Pesado Transport fue reacondicionar el camino de un kilómetro abierto entre la sierra, luego del paso de la maquinaria pesada, lo cual no ha hecho a la fecha.
“La empresa nos dijo que luego que pasara la maquinaria iban a tapar el boquete que hicieron, pero mire, ahí está todavía lo mismo, además taparon dos arroyos que pasaban por ahí, tiraron árboles y todo”, indicó Teresa Mata Meza.
Las calderas que arribaron al país por el puerto de Altamira, fueron trasladas hasta Tula, Hidalgo. Pero su paso por Tamaulipas duró prácticamente un año, en los que los transportistas reportaron pérdidas por 4 millones de pesos, a causa del cierre constante de carreteras.
Fue el 27 de febrero de 2016 cuando cuatro calderas llegaron provenientes de Avilés, España, al Puerto de Altamira. Y después se sumaron otras cuatro calderas, cada una con un peso de 595 toneladas, una longitud de 40.80 metros, 10.90 metros de ancho y 10.10 de alto.
Ademas de la multa por la construcción del camino alterno para los megatanques de coque, los residentes del ejido el Huizachal recibieron cuatro sanciones más durante el 2016 por violaciones a las leyes de equilibrio ecológico y protección al medio ambiente.
Las sanciones aplicadas por la Profepa, son pagadas con los recursos de los ejidatarios y del dinero entregado por la compañía que se encargó de extraer tierra de este lugar.




