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Columnas: Catalejos

Enemigos íntimos

/ 17 de agosto, 2017 / Miguel Domínguez Flores

Desde el lunes por la noche se asomaban dudas sobre el registro de los principales aspirantes a la dirigencia estatal del PRI.

La razón: no fue fácil conseguir las firmas requeridas, sobre todo para aquellos que se sumaron a la competencia en la recta final, como el caso de Alejandro Guevara Cobos, quien tuvo que recurrir a contactos de alto nivel para cumplir con los apoyos exigidos.

Por eso al final de los registros el órgano auxiliar de la Comisión Reguladora de Procesos Internos se topó con que había firmas duplicadas de organizaciones y sectores priístas. Es decir, hubo algunas que firmaron por más de un candidato.

La CNC que originalmente había mostrado su adhesión al proyecto de Sergio Guajardo Maldonado, al final también firmó en favor de Alejandro Guevara Cobos y la organización de mujeres priístas votó por los tres aspirantes, lo mismo que la CTM.

¿Habrán cambiado de opinión los campesinos, las mujeres y los obreros del PRI? No se sabe, pero a partir de hoy tendrán que definir a quién de los tres dan su apoyo.

Así lo dicta la convocatoria y forma parte de los acuerdos que alcanzaron los finalistas con tal de que se mantenga la concordia.

Resulta muy evidente que de los tres que quedan vivos, a Óscar Luebbert y Sergio Guajardo no los une el amor sino el espanto, como diría Borges, pues han hecho equipo para impedir que Guevara Cobos llegue a la dirigencia.

El problema es que quedaron en puro verso los discursos de Enrique Ochoa y José Murat, cuando afirmaban que serían los priístas tamaulipecos quienes elegirían a su dirigente.

Ya no es sospecha, hay certezas de que el Comité Ejecutivo Nacional quiere decidir el destino del CDE y su favorito es Guevara Cobos.

Pero las cabezas visibles del priísmo tamaulipeco no quieren dar su brazo a torcer.

Los padrinos detrás de Luebbert y Guajardo están metiendo las manos para evitar el dedazo y en términos generales los priístas tamaulipecos prefieren un encontronazo en la Asamblea que un dirigente ungido desde el centro sin el apoyo de las bases.

Por eso, pese a que comenzaron como acérrimos contrincantes, Luebbert y Guajardo pasaron a ser enemigos íntimos. Hay quien asegura que ambos estarían dispuestos a declinar por el otro, con tal de que no llegue Alejandro Guevara.

El problema es que los dos llevan el gen priísta, el mismo que los obliga a “disciplinarse” ante las indicaciones de la cúpula.

¿habrá sido tan fuerte el shock del 2016 como para que ahora estén dispuestos a rebelarse?

Parece difícil pero en cuestión de horas lo sabremos.

Comentarios: mdominguezf@gmail.com