Durante el puente del Día de Muertos, los liderazgos del priismo ya lo pronosticaban: el evento de toma de protesta de José Antonio Marín Flores como nuevo presidente del PRI de Tampico iba a ser bastante floja.
Así sucedió: La tradicional movilización tricolor porteña sufrió por su ausencia. Si acaso 350 militantes se dieron cita el pasado sábado a la ceremonia realizada en La Velaria, en el Parque de la Laguna del Carpintero.
Ni siquiera la presencia del contingente de diputados federales priistas (Edgar Melhem, Paloma Guillén, Monserrat Arcos) ‘levantó’ el evento partidista. La percepción general fue la de un evento desangelado, frío, opaco, grisáceo.
Atrás quedaron ‘los tiempos de gloria’, los años en que la asunción de una nueva dirigencia local captaba ‘el calor’ de los militantes, las múltiples manifestaciones de apoyo de los grupos, sectores y organizaciones.
¿Cuál fue el motivo para que el priismo tampiqueño no se entusiasmara con la llegada de su nuevo ‘líder’?
La respuesta se puede encontrar en la militancia, en los integrantes de la estructura territorial: se sienten abandonados, se sienten relegados, se sienten olvidados.
Tras la estrepitosa y dolorosa derrota que el Revolucionario Institucional padeció en las urnas tamaulipecas hace un año y medio, nadie los volvió a tomar en cuenta. Ni un dulce les dieron. Ni una ‘palmadita’ en la espalda.
Tal vez esa sea la razón por la cual el activismo de Eduardo Hernández Chavarría, ex priista que ahora está metido de lleno en alcanzar la candidatura del PAN a la presidencia municipal de Tampico, ha registrado un fuerte impacto en la estructura territorial tricolor, la cual ve en el ex diputado local a un político que siempre ha estado cerca de ellos.
En otras palabras, ‘Lalo’ Hernández Chavarría está aprovechando de manera consistente, con un trabajo permanente, ‘el vacío’ que los dirigentes del priismo dejaron en tierras jaibas. En política, ‘los vacíos’ se llenan.
Si la nueva dirigencia tricolor jaiba no subsana la fuga de militantes que ya se registra hacia el sendero blanquiazul, el escenario político electoral se le complicará para mantener la anhelada plaza en el proceso del próximo año, cuando se disputen tanto la presidencia municipal como la diputación federal del Distrito Ocho.
Otro problema que tienen los nuevos dirigentes del PRI en Tampico es que son vistos como personajes de muy baja presencia, sin influencia entre los grupos empresariales y carentes de una trayectoria política relevante.
Aunque José Antonio Marín Flores ya fue diputado local (llegó al Congreso del Estado por la vía de la suplencia) y director de Desarrollo Social en el Ayuntamiento, la realidad es que no cuenta con el perfil político para convencer a los grupos de poder de la localidad para que apuesten a favor del proyecto tricolor.
Está claro que la chamba del ex subdirector de Obras Públicas del municipio se enfocará a operar en la estructura territorial, en conjuntar a los liderazgos en las colonias populares. Esa será su tarea.
Además, la designación de Sofía Sandoval, actual regidora, como secretaria general se convirtió en una decepcionante sorpresa para muchos priistas.
Se entiende que el nombramiento de Sofía Sandoval es producto de una petición directa de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), organización que durante muchos años detentó esa posición en el comité local tricolor.
Sin embargo, a la regidora no se le conocen atributos, ni virtudes, ni habilidades políticas para ocupar ahora la secretaría general del PRI de Tampico.
Un ejemplo: las huestes cetemistas si acaso sumaron 30 personas en el desangelado evento del pasado sábado en la Velaria de la Laguna del Carpintero. Peor aún: Edmundo García Román, dirigente estatal de la CTM, ni siquiera asistió.
Ante ese panorama que parece desalentador para la militancia, la nueva directiva del PRI de Tampico tiene un enorme problema (reto, si así lo quieren llamar) por delante.
Y PARA CERRAR…
Jorge Manzur Nieto será el presidente de facto del PRI de Tampico. Esa es la opinión de quienes conocen a la perfección el entramado de la nueva dirigencia tricolor porteña.
Esa es la realidad: el futuro del priismo jaibo, está, en buena medida, en manos del actual director de Obras Públicas del Ayuntamiento porteño.