25 enero, 2026

25 enero, 2026

Crónica urbana

El Paisaje Gris del Arte

Crónica Urbana

Cuando miro en la lejanía la deformación de las nubes y su tropel al viento, miro también en el plano la deformación de las montañas y en su alternancia el dibujo sinuoso de los mares, el terreno abierto, los bosques y las ciudades.

Cuando se viaja en el estribo de un caballo de acero, cuando se incorporan a nosotros las alas de los sueños contemplamos en el horizonte la redondez del mundo.

A lo largo de Tamaulipas vislumbro lo gris de sus carreteras a pesar de lo verde, lo gris de sus pueblos a pesar de su gente.

El gris que ha tomado a las ciudades y que el invierno tonifica con más frío.

Porque el gris es un color neutro que rebaja la fiesta del color o lo enmarca.

El cerebro es gris, porque subleva de pensamientos que toman partido y si encaminan a la inteligencia por senderos de sabiduría.

“Gris, gris, amigo mío es la conciencia, pero eternamente verde es la sabiduría”. No recuerdo ahora quién lo escribió pero el gris es la distinción de lo que se guarda pero que tarde o temprano aflora.

Pero el panorama es gris en cultura y arte en Tamaulipas. No se vislumbra un movimiento de inteligencia. No hay una capa que sobresalga en lo gris del entorno.
Me pregunto:

¿Cuál es el plan en el plan?

Si todo se mira gris. No existe una sola idea que sea la llama que anuncia al fuego.

Gris en las calles y gris que despide el aroma de las nubes.

Sin duda, el arte y la cultura requiere de gris. Sí, pero de materia gris, que ilumine el panorama que vive nuestro estado en esta atonía —paradójica— en el paisaje.

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