18 enero, 2026

18 enero, 2026

¿Un día después…?

Café Expreso

Es un hecho histórico, sin precedentes porque ni antes ni después de la aparición del marketing y de los encuestólogos ocurrió algo parecido a lo que vivimos hoy, pero por lo que se ve para medio país ya no está a discusión quién ganará el primero de julio sino cómo y con quienes gobernará Andrés Manuel López Obrador, cuyo triunfo dan por inevitable.

La República de los opinólogos, aún los más renuentes, parecen haber cedido ante el despliegue matemático de las casas encuestadoras; los noticieros, las mesas cuadradas y redondas, los sesudos analistas de medios impresos, digitales y electrónicos, hasta las redes sociales, drenajes del mal humor colectivo, hablan ya del “Día Después” como si las urnas ya hubieran emitido su voto, mucho antes del primero de julio.

Los mexicanos están indigestados de cifras, de barras y pasteles que parten en rebanadas las preferencias de los mexicanos.

Y es que los últimos sondeos dan por resueltas las elecciones porque hasta empresas lejanas de AMLO como Massive Caller, le atribuyen 43.32 puntos frente a 27.83 de Ricardo Anaya y 14.67 de José Antonio Meade. Coparmex sostiene que AMLO va arriba con 41.7%, Anaya apenas alcanza 21 puntos y Meade 13.6% y la tendencia es similar en los números de Demotecnia y Mitosfki.

En consecuencia para un amplio sector de los opinadores y analistas no hay vuelta de hoja: todo está consumado y es inútil perder el tiempo en especular quién ganará el domingo próximo.

Mientras tanto Andrés Manuel habla como si ya fuera presidente, anuncia reformas y contrarreformas, firma nombramientos regaña, pontifica, exonera, proclama “amor y paz”, “abrazos no balazos”, reprende a los críticos que ponen en duda su inminente victoria y anuncia urbi et orbi que la venganza y el rencor no anidan en su alma ni en sus planes de gobierno.

Se sabe también que algunos de los más conspicuos miembros de las cúpulas políticas y económicas del país, se dan por convencidos y en lo oscurito platican con los futuros ministros, e inquieren y proponen lo que se debe hacer con México, y arman acuerdos para reinventar el pais, que sea diferente pero semejante al actual. El gatopardismo al cien por ciento.

Subrepticiamente, prominentes priistas, panistas y perredistas se “han dado cuenta” de su error y ahuecan el ala para alinearse con AMLO. Algo tendrán que darles. alguna paraestatal, en el futuro alguna candidatura o en lo corto una delegación federal. A trepadores y pepenadores se les hace tarde para abandonar el barco, porque nada es peor que estar lejos de la sombrilla del poder y del presupuesto.

Hasta pareciera que los mismos Anaya y Meade han aceptado su derrota porque por ratos enmudecen y en ocasiones sus palabras proyectan desánimo y un aire de resignado “ya ni modo”. Los cierres de campaña apenas reflejan que la competencia es real y que nada está resuelto.

Al final de cuentas la verdad monda y lironda es que faltan siete días para la elección y que tal vez el domingo próximo por la tarde ya sepamos quien es el ganador, y entonces si podrán empezar las celebraciones del triunfo o los llantos por la derrota.

Mientras todo son ejercicios onanistas, ingenuidad, mala leche o ganas de joder. Lo que si queda claro es que más le vale al ganador obtener una ventaja contundente e indiscutible porque un triunfo apretado no dejará de despertar sospechas o de justificar desordenes, más si le siguen diciendo al país que lo que reflejan las barras y los
pasteles son verdades infalibles e irrefutables…

No tiene caso estirarle los bigotes al tigre pero hay quienes ya lo están haciendo.

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