2 enero, 2026

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¿Quién podrá ayudarlos?

Café Expreso

Aunque en las fotografías intentan poner su mejor cara y sus declaraciones apuntan a mostrar un partido echado para adelante, que se convierta en una oposición poderosa, la realidad es que los priístas saben en el fondo que están por sufrir una auténtica hecatombe.

Ya tienen la fecha para el inicio de su calvario: el 1 de diciembre se acabará para ellos el mundo como lo conocen.

Sin la presidencia de la república, se cierran las cajas de las delegaciones federales, como ya se cerraron las de los municipios importantes de Tamaulipas, que cargaron durante dos años con el peso de sostener una gruesa nómina partidista que al final no sirvió para nada en la reciente elección.

Tampoco estará a su alcance el diputado federal amigo que les pueda hacer un favor casi siempre relacionado con pellizcar aunque sea un poco del presupuesto.  Nunca había sido tan apropiada la tan gastada metáfora del dinosaurio a punto de extinguirse.

¿Qué será de aquellos connotados priístas que luego de constantes fracasos en su terruño, parecían haber encontrado un refugio en la política nacional?
Baltazar Hinojosa, que en los pocos meses que le tocaron despachar como titular de Sagarpa, y se subió (otra vez) al ladrillo de la arrogancia, deberá resignarse a jugar a la grilla doméstica en su natal Matamoros.

Porque en el resto del estado, son muchos los priístas que no le han perdonado la estrepitosa derrota del 2016, ni que después haya intentado coptar el partido como si su capital político le alcanzara para ser una suerte de líder moral.

Ni hablar del grupo en el poder que no se olvida que su campaña estuvo basada en ataques personales a quien ahora manda en el estado.

¿Qué opciones le van a quedar, por ejemplo, a Paloma Guillen? Su cercanía con Claudia Ruiz Massieu no le alcanzó, por lo menos hasta el momento, para ocupar la curul en el Senado que anhelaba. Su comadre si la quiere, pero no tanto como para dejarle esa jugosa posición.

Del resto de los ex diputados federales hay poco que decir, enfrentan el mismo negro panorama.

Está el caso de Esdras Romero Vega, cuya suerte parece estar a punto de empeorar.

El terremoto político también llegó al gremio petrolero y lo que hasta hace poco parecía muy poco probable, empieza a materializarse: sus días como líder omnipotente podrían terminar pronto, junto con los de sus compinches que durante las últimas décadas se han aferrado al control del sindicato en el sur de Tamaulipas.

¿Y los futuros ex delegados federales dónde se van a meter? ¿Los ex alcaldes?
Quizás los más hábiles encuentren cobijo en Morena o en Acción Nacional, pero está claro que ambos partidos, enfrascados ahora mismo en la lucha por el poder, se reservarán el derecho de admisión, sobre todo si llegan a tocar sus puertas, los personajes grises y de escaso talento que en los últimos años ocuparon las posiciones de privilegio en el PRI.

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