2 enero, 2026

2 enero, 2026

Las barajas del superdelegado

Café Expreso

Durante los próximos días, mientras más próxima esté la asunción al poder de Andrés Manuel López Obrador, los observadores políticos tendrán chamba de sobra para dar seguimiento al desenfreno de la clase política local, sobre todo la que está fuera del presupuesto y que ansía regresar al disfrute de los privilegios del poder.

Y es casi seguro que a estas alturas, el presunto super delegado del gobierno federal, José Ramón Gómez Leal, ya debe traer en su Suburban cajas y cajas de recomendaciones y currículos de docenas de paisanos que se sienten con derecho a una rebanada del pastel.

No es tan fácil la chamba que tiene encima. De hecho, tendrá que enfrentarse a una serie de disyuntivas que una vez resueltas dejarán en claro qué tanto se puede esperar de él en el futuro: ¿viene a hacer negocios y a hacer crecer sus cuentas bancarias? ¿Pensará en saciar sus ambiciones y proyectos políticos personales aprovechando la estructura que le están confiando? ¿O simplemente se dedicará a cumplir con empeño la complicadísima responsabilidad que tiene en sus manos?

Porque aunque a estas alturas debe estar rodeado de trepadores y lambiscones que le susurran al oído que siendo casi casi un todopoderoso, podrá disponer de presupuesto y de poder para activar su proyecto, seguramente hay también quienes le advierten que la insensatez y el mareo sobre el ladrillo suelen tener graves consecuencias.

Ojalá nos equivoquemos, pero sospechamos que JR no ha dimensionado el tamaño del monstruo que representa la estructura del Gobierno federal en Tamaulipas.

Algunos ejemplos:
Tan sólo el aparato del sector salud es enorme, miles de trabajadores, vicios ancestrales, sindicatos corruptos, hospitales que hace décadas dejaron de ser suficientes, muchos de ellos en ruinas, con equipo destartalados, farmacias saqueadas, médicos insuficientes y derechohabientes cada vez más reclamantes y más dispuestos a exigir un mejor servicio porque para eso les descuentan cada mes de su salario.

Tendrá también este súper delegado que dar la cara por una burocracia ineficiente que tiene la obligación de apoyar a los productores agrícolas y ganaderos. ¿Sabrán
siquiera cómo operarán en estos casos los canales de mando y los intrincados procesos para acceder a programas casi inoperantes por la falta de dinero?

Desde ahora hay centenares de aspirantes anotados para el manejo de las aduanas. Van casi todos por lo suyo, la lana, los cochupos y transas que por años han imperado en esos cargos.

Hay áreas donde la encrucijada es mayor: se empeora en la podredumbre y clientelismo político que hay ahora, en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en SEDESOL, en CONAGUA, Caminos y Puentes Federales o en las APIS, o se pone en marcha un plan moralizador que hará rodar muchas cabezas, lastimar poderosos intereses, pero que los tamaulipecos esperan de un gobierno que ganó porque enarboló la bandera contra la corrupción e impunidad.

No es tan fácil cumplir con la tarea de reestructurar un aparato que por décadas ha arrastrado vicios y malas costumbres y que por encima de la obligación de servir a los ciudadanos, ha priorizado el enriquecimiento de sus funcionarios.

Tal vez JR debiera empezar por rezar un acto de contrición, para luego dedicarse a depurar en plan serio la lista de personajes que lo asedian en busca de chamba.
Seguro que si lo hace con el rigor que exigen las circunstancias se quedará con muy pocos nombres. Ya veremos.

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS