Pues estamos a escasas cuarenta y ocho horas de los días Uno y Dos de Noviembre, en que los mexicanos celebremos a nuestros santos difuntos, por lo tanto, son días de hacernos presentes en el panteón municipal de Llera, para llevarles a nuestros padres, hermanos, hermanas y demás familiares una ofrenda floral, incluyendo aquellos alimentos y bebidas que gustaban en vida, lo que nos permite presumir que la Casa de los Difuntos del pueblo de mis mayores, estará muy visitada.
Por supuesto que por ahí andarán los filarmónicos, por si alguien quiere dedicarles un vals, un corrido, una polka o una canción a sus familiares y parientes que se nos adelantaron en el viaje sin retorno, pero además, en la capilla que se encuentra al fondo, la grey católica estará asistiendo a una misa de acción de gracias por el eterno descanso de sus almas, que será oficiada por el párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario.
A propósito, el panteón de nuestro pueblo de Llera se encuentra sumamente limpio, detalle que debemos agradecer al Ayuntamiento, como al señor don José Puga por cuidar de él con bastante esmero, pues carambas, brilla de limpio y sumamente tranquilo, que sin duda alguna, es la causa, razón o motivo por lo cual, ni uno solo de los que ahí se encuentran se quieren salir, bueno ni siquiera el Mezquite Gacho.
A caray, no es por nada, pero desde que se fundó nuestro panteón, siempre vimos por ahí un espacio conocido como La Fosa Común y era el lugar donde se depositaban los restos humanos de aquellas personas que se nos adelantaron en el viaje final y cuyos familiares se olvidaron de ellos, razón por la cual varios de estos sepulcros desaparecieron para ser ocupados por otras personas.
La mencionada sepultura se encontraba muy cerca del famoso “Mezquite Gacho”, nombre con el que lo bautizó mi compadre Melitón Sierra Longoria y así se le quedó para siempre. A ver qué diablos irá hacer mi compadrito cuando tenga que ir a ocupar su última morada y el Mezquite Gacho lo rechace, por haberlo bautizado así.
Cuidado, dijo La Mechuda. Para terminar, permítanme informarles que algo pasa, sucede o acontece en la presidencia municipal de Llera, pues oiga usted, tengo por costumbre visitarla los cinco días hábiles de la semana, más el sábado y, aunque no lo crean, pero de un día para acá siempre está prácticamente sola, salvo el personal de oficina y uno que otro servidor de confianza y de limpieza que nunca fallan.
¿Dónde anda el resto? Vaya usted a saber. Aunque no lo crean, pero este año estuvo muy escasa la naranja en la tierra de mis amores y al preguntar por ahí a los que saben de estos detalles, la respuesta fue rápida y precisa: les faltó agua a los árboles. Efectivamente, hubo poca lluvia.
¡HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE!




