1 enero, 2026

1 enero, 2026

Giros democráticos en América Latina

Columna huésped

Más allá de una inclinación hacia algún lado del espectro político, en los procesos electorales de 2019 se percibe que el desencanto ha impulsado a los votantes a apoyar a líderes antisistema, situados tanto a la izquierda como a la derecha.

América Latina tuvo un maratón electoral en este año que hoy concluye. En cinco de las seis elecciones presidenciales en la región el voto fue para transmutar al partido en el poder. La desaceleración y estancamiento económicos que padecen la mayor parte de las economías latinoamericanas desde de 2014 ha generado un incremento notable del malestar social.

La tasa de crecimiento promedio de las economías regionales en 2019 será de 0.1 por ciento de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y para 2020 las proyecciones apuntan hacia una expansión promedio de tan sólo 1.3 por ciento.

Estos datos decretan el menor crecimiento económico de la región en los últimos 40 años.

Más allá de una inclinación hacia algún lado del espectro político, en los procesos electorales de 2019 se percibe que el desencanto ha impulsado a los votantes a apoyar a líderes antisistema, situados tanto a la izquierda como a la derecha.

Es así como las ideologías han sido rebasadas por la realidad, siendo los jóvenes los principales protagonistas de este hastío.

El empeño ciudadano en la región por un cambio constante de gobiernos ha llevado a que ciudadanos de El Salvador eligieran en el mes de febrero a un candidato millennial que personificaba el cambio como Nayib Bukele, rompiendo 30 años de bipartidismo y alternancia en poder de la izquierda y la derecha tradicionales.

En Guatemala, Alejandro Giammattei ganó en su cuarto intento la presidencia mientras que el empresario ganadero Laurentino Cortizo obtuvo el triunfo en Panamá.

Las elecciones en Uruguay representaron un parteaguas al ser electo el candidato Luis Lacalle tras 15 años de gobierno de José Mujica y Tabaré Vázquez de la coalición izquierdista Frente Amplio.

En Argentina, en vez de reelegir al centro-derechista Mauricio Macri, la mayoría se decidió por el peronista Alberto Fernández sin necesidad de una segunda vuelta.

El nuevo inquilino de la Casa Rosada simboliza un cambio radical en la política económica del país austral y un factor de cohesión y reconciliación.

Las elecciones de octubre en Bolivia derivaron en una profunda crisis política con grandes movilizaciones populares y un repudio social de gran calado.

El informe final de la Auditoría Integral presentado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) ante el Consejo Permanente, da cuenta de violaciones a la integridad del proceso electoral. El Tribunal Supremo Electoral del país andino ha determinado realizar elecciones presidenciales en los primeros meses de 2020 a través de una convocatoria electoral.

El documento del Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA) sobre el estado de la democracia en el mundo y en las Américas señala que la democracia continúa ampliando su alcance en todos los países y que el número de democracias sigue en aumento.

La proporción de países no democráticos se ha reducido a menos de la mitad desde 1975 (del 68 por ciento de los países en dicho año a 20 por ciento en 2019).

No obstante, el informe arroja datos preocupantes como la crisis de representación que sufren los partidos políticos y los niveles tan altos de desigualdad socioeconómica en América Latina, lo que aunado a las altas tasas de delincuencia y violencia, ha derivado en un desencanto progresivo por la democracia.

Ante este riesgo, el desafío democrático para 2020 en la región reside en recuperar la confianza ciudadana en la política y sus instituciones, así como en fortalecer los organismos electorales en el hemisferio.

La desafección por la política y los políticos –sin importar su ideología– en una región de 600 millones de personas debe preocuparnos.

Se requieren políticas públicas innovadoras y un nuevo pacto social que se concentre en reducir la desigualdad y, sobre todo, la pobreza.

América Latina es, hoy en día, mas parecida al mundo, una región muy confusa.

Ante esta perplejidad, el camino es apostar por la cohesión y vigor de los sistemas democráticos. Su defensa es una responsabilidad de todos.

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