Terminó febrero loco, el mes más corto del año, el de hacer el amor y no la guerra, el de los corazones rojos y las fotos de los enamorados por todos lados, pero damos pronto vuelta a la página y estamos ya en marzo con M de mujer y todo el mundo se prepara para escuchar lo que las mujeres tienen que reclamar.
Desde hoy, se posicionan en los medios de comunicación tradicionales y en los digitales las cifras de todo tipo de violencia que sufren las mujeres, aunque las más duras son las del feminicidio, que no bajan, sino suben, hay otro tipo de agresión de la que poco se habla, la violencia que sucede de la puerta de la casa hacia adentro, de esta hay poca denuncia y datos confusos.
En este febrero, con base a cifras actualizadas de la OMS, se publicó el estudio titulado «La otra pandemia», que destaca que una de cada cuatro mujeres en el mundo reporta ser víctima de agresiones por el hombre más cercano a ella, su pareja, con quien decidió compartir la vida, realizar proyectos o familia, pero solo encontró dolor y miedo.
Las cifras de estas agresiones se habían mantenido estables los doce años anteriores, pero a partir de la pandemia se predijo que aumentarían por el confinamiento.
El amor no duele, no pega, no grita, no empuja, ni alza la voz, dicen todos los carteles que advierten de este tipo de violencia a las mujeres, poca difusión existen de mensajes para que ellos paren con esas agresiones.
De hecho, a esta violencia ni se le ha asignado un nombre, se confunde con la violencia domestica o intrafamiliar, pero esta última se puede ejercer por cualquier miembro de la familia, padre, hermano, padrastro, abuelo o tutor, por eso se invisibiliza la agresión directa de un hombre hacia una mujer en un contexto de pareja, matrimonio o unión libre.
Es la más silenciosa de las violencias y la que más se calla, por hábito machista o por temor de la mujer a represalias, y porque esta normalizada en casi todas las esferas sociales. La conveniencia del sistema patriarcal es el fuego que aviva estas agresiones soterradas.
El pasado marzo, igual en el marco de la conmemoración mundial del Día de la Mujer, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, dijo que la violencia contra la mujer es endémica en todo el mundo y todas las culturas, «Es dañina para millones de mujeres y sus familias y se ha exacerbado por la pandemia, no hay vacunas para ponerle freno» solo se le puede poner freno con la ayuda de los gobiernos, las comunidades, las familias y las personas que deben comprometerse para cambiar estas actitudes perjudiciales.
«Mejorar el acceso a las oportunidades y los servicios para las mujeres y las niñas y fomentar las relaciones saludables y de respeto mutuo» pidió entonces la OMS, pero no solo no se contuvo este tipo de violencia, sino que sigue creciendo.
Por Guadalupe Escobedo Conde




