TAMAULIPAS.- La dirigencia de Morena hizo una apuesta fuerte para la renovación de sus estructuras estatales. Puede salirle bien y colgarse la medalla de haber diseñado un proceso democrático, inédito en el espectro electoral mexicano, pero también puede convertirse en un caos que detone una nueva guerra civil.
Las definiciones están a la vuelta de la esquina.
El próximo sábado los simpatizantes y militantes morenistas podrán acudir a votar por quién quiere que los represente en el Congreso Estatal que se realizará una semana después.
Tendrán para elegir entre una lista de 200 hombres y 200 mujeres en cada distrito que presentaron su registro ante el comité ejecutivo que lo validó para que sean elegibles.
Se supone que para ello revisó sus antecedentes y comprobó su relación con el partido.
La relación de los aspirantes a congresistas es enorme y está disponible en la página de Internet del partido.
Son en total 3,600 nombres de hombres y mujeres que se identifican con Morena y buscan un lugar en el Congreso, en el que podrían ellos mismos ser elegibles para integrar el nuevo Comité Directivo, que sustituiría al que todavía ostentan Enrique Torres Mendoza y sus pocos seguidores.
De esa multitud, la lista se achicará a 90 -cinco hombres y cinco mujeres por distrito, los más votados- que participarán en el Congreso que se realizará una semana después, el 6 de agosto.
Ese mismo día se votará por quién será el nuevo dirigente estatal del partido.
Como se había anticipado, prácticamente toda la bancada de Morena en el Legislativo se registró. En la relación aparecen nombres como Úrsula Salazar, Pepe Braña, Juan Vital Román, Magaly Deandar, Eliphalet Gómez Lozano, Cassandra de los Santos y Humberto Prieto.
También la alcaldesa de Nuevo Laredo Carmen Lilia Canturosas, y su hermano, el ex alcalde Carlos Enrique Canturosas, y otras figuras del partido como Américo Villarreal Santiago, Olga Sosa, legisladores federales como Erasmo González y Olga Juliana Elizondo, o el ex delegado de programas sociales, José Ramón Gómez Leal, a quien muchos ven como uno de los principales aspirantes a convertirse en el nuevo dirigente del partido en Tamaulipas.
Además de la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal, el 6 de agosto también se votará por otras carteras como la Secretaría General y una igual de importante: la presidencia del Consejo Estatal que estará integrado por los 90 hombres y mujeres más votados este próximo sábado, que serán los mismos que en septiembre podrán participar en el Congreso Nacional, en el que se renovarán las posiciones del Comité Nacional, a excepción de la presidencia y la secretaría que seguirán en manos de Mario Delgado y Citlali Hernández.
A la hora de hacer análisis y pronósticos, vale la pena tomar en cuenta que quien quiera ser presidente estatal del partido tendría que renunciar al cargo público que ostente actualmente, y por ende, tampoco podría ser tomado en cuenta para integrar el gabinete del gobernador electo, Américo Villarreal.
Como puede verse, Morena eligió un procedimiento abierto e incluyente, pero también complejo y riesgoso.
La dirigencia estatal del partido se convirtió en un premio mucho más jugoso de lo que era apenas hace unos meses.




