18 enero, 2026

18 enero, 2026

El futuro de AMLO

HORA DE CIERRE / ALFONSO GARCÍA RDZ

La oposición en México por ahora no existe. Hay grupos de poder y de intereses que intentan convertirse en un contrapeso para el presidente Andrés Manuel López Obrador pero simplemente el oscuro pasado de sus personajes les impide operar como una fuerza capaz de enfrentar y vencer a su adversario..

La catástrofe priista y panista sobrevino tras los constantes escándalos y señalamientos de corrupción contra sus dirigentes y contra los gobernadores que acabaron por dinamitar por completo al “nuevo” PRI y al mismo PAN que entró en un trance de agonía tras dos sexenios perdidos entre pugnas políticas y el estallido de la narco violencia.

La figura de Andrés Manuel desde entonces creció y se consolidó en Morena como la fuerza política que fue abriendo espacios aun entre segmentos de opositores que poco a poco se sumaron a su proyecto.

En 2018 toma las riendas del país con los priistas en plena decadencia y los panistas pulverizados entre pugnas internas que lo resquebrajaron, principalmente por la desgastante rivalidad entre los Calderón y Ricardo Anaya.

Cuatro años después, en el ocaso del sexenio obradorista, no existe una sola figura priiista o panista que le pueda hacer contrapeso a las corcholatas de Andrés Manuel López Obrador, y al final cualquier frente político que se pudiera generar en los próximos años, surgiría entre los mismos cuadros que rodean a López Obrador, y absurdamente, por la imagen suya reflejada en el espejo.

Claudia Sheimbaum, pese al golpeteo constante que ha enfrentado y a sus propios errores, podría librar los obstáculos que se han interpuesto en su camino si mantiene como lo ha logrado en los últimos meses, el respaldo incondicional del presidente.

Marcelo Ebrard, en su nado a contra corriente y con todo el escenario en contra, sería el candidato natural de lo que queda de la oposición, y claro, de ese contrapeso en el poder que los mexicanos hemos padecido durante décadas: Estados Unidos. La luna de miel entre AMLO y Donald Trump y ahora con Biden es obra que silenciosamente fue tejiendo Marcelo.

Adán Augusto, amigo personal y socio de Andrés Manuel, gran orquestador de arreglos en materia de política interna, logró entre muchas otras proezas encauzar la ofensiva contra ex gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca tras meses de escándalo que desgastaron y bajaron la guardia al político tamaulipeco, primero por el proceso de desafuero, por la dura respuesta a los ataques contra la familia presidencial y por la acción judicial emprendida por la Fiscalía General de la República.

El PAN no cuenta con ninguna figura, pese a las ilusiones románticas de personajes como el ex gobernador tamaulipeco y otros obsoletos personajes del panismo, y el PRI sigue y seguirá en la lona por sus políticas erráticas y los golpes letales contra el liderazgo de Alito Moreno desde los Martes de Jaguar, que lo obligaron a incurrir en vergonzosos actos de sumisión ante la corriente política en el poder,

Mientras tanto, a pesar de la formidable embestida mediática más las movilizaciones y otros pases maniobras, los niveles de aprobación del presidente se mantienen en un alto nivel, la economía nacional, pese a la amenaza de la inflación, se encuentra en uno de sus mejores momentos y el peso mexicano presume su músculo semana tras semana frente al dólar.

Además, habría que sumar el capital clientelar que representa el ejército electoral de beneficiarios de los programas sociales implementados desde la Secretaría de Bienestar.

Por más catastrófico que fueran los escenarios, no se visualizan posibilidades de arrancarle el poder a Andrés Manuel en 2024 y mientras se fortalece la hegemonía de Morena, se le cierran los pocos espacios que le quedan a una oposición cada vez más disuelta.

Y aunque represente un riesgo para la vida democrática del país otorgar tanto poder a un partido y a una figura como la de AMLO, todo indica que no hay manera de que ocurran grandes cambios en la situación política actual.

Para la oposición el margen de maniobra se estrechará aún más si mantiene entre sus fichas a personajes detestables y detestados como Ricardo Anaya, Felipe Calderón y a los grupos fácticos que no se han percatado de lo mucho que han cambiado el mundo y el país.

Y sobre todo si sus razonamientos no lo llevan a la conclusión de que es necesario barrer con todos esos grupos facciosos implicados en actos de corrupción, como el que dejó el poder el último día de septiembre en Tamaulipas y que sigue manoteando para conservar espacios en la estructura gubernamental.

Por Alfonso García Rdz
@pedroalfonso88

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