13 enero, 2026

13 enero, 2026

Rescatan «pulmón» urbano

Gracias al trabajo de los voluntarios, la mayoría personas de la tercera edad la han rescatado de la sequía e incendios a este pulmón urbano.

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Luego de ser reconocida como zona protegida en el 2001 el Bosque Urbano es administrado por la Secretaría de Desarrollo y Medio Ambiente, pero es gracias al trabajo de los voluntarios, la mayoría personas de la tercera edad, que la han rescatado de la sequía e incendios a este pulmón urbano.

Cabe citar que se consultó con SEDUMA y DEPORTES sobre la responsabilidad y administración de esa importante área, sin que los directivos supieran a quien corresponde y solamente se “arrojaban la bolita” unos a otros.

Luego a la emergencia sanitaria por el Covid, el bosque urbano permaneció cerrado al público por dos años, tiempo que solo podían acceder administradores y voluntarios; fue el pasado mes de septiembre que finalmente fue abierto al público.

Juan Luevano Castañón, encargado de proteger las 28 hectáreas de esta zona con más de 208 plantas nativas y naturalizadas, junto a dos trabajadores, cada día las recorren desde las seis de la mañana hasta las 16 horas.

Luevano Castañón pertenece a la Subsecretaria de Medio Ambiente desde hace 3 años, pero fue hasta que acudimos al bosque que pudimos saber quien administra el recinto ya que SEDUMA asegura que lo hace la Secretaria de Deportes.

El administrador y guardián del bosque urbano reconocen la ardua labor que realizan los voluntarios quienes a lo largo de la semana acuden, sin recibir salario, para sembrar, mantener, desmontar y rehabilitar zonas que en años pasados el fuego arraso.

En 2001, la socióloga Teresa Baeza Condori promovió la creación de la ONG Tonantzin Tlalli Venerable Madre Tierra, que tiene como uno de sus objetivos ofrecer educación ambiental a los habitantes de la ciudad y su base está dentro del bosque.

La cantidad de voluntarios frecuentes es de una docena de personas entre los cuales se encuentran Martha, Magda, Juan, Lupita y sus dos hijos y la socióloga Teresa que acuden semanalmente a realizar trabajos de conservación.

“Hemos tenido problema con algún disturbio de fuego que generalmente son originados por descuidos en el perímetro, pero se han podido controlarlos antes que pasara a más”.

Tras la apertura del bosque urbano para su público ha sido lento el regreso, quizá porque algunas personas no lo saben, señala el administrador.

Ello debido a que antes de la pandemia acudían un promedio de 100 personas al día y hoy en día difícilmente llega a 40 de ellas.

“Todavía la gente está retomando las actividades propias del parque, deportistas, ambientalistas, vienen a esparcimiento pero podríamos decir que ya tenemos una afluencia de aproximadamente 40 visitantes, antes hicimos censo de afluencia de más de 100 personas”

Estiaje e incendios el peor enemigo
El administrador del bosque urbano advierte que el último gran incendio fue en 2019, que causó la pérdida de dos hectáreas de flora en la parte norte del polígono y debido al pronóstico de sequía ya se preparan para combatir algún próximo.

“Hemos trabajado en la construcción de brechas corta fuego con cuatro metros de ancho en ciertas partes del polígono y ello reduce la probabilidad que se extienda un incendio, lo podemos controlar de cierta forma”.

Las acciones preventivas son prohibir cualquier acceso de fuego, ya sea personas fumando o que no dejen basura como vidrios que puedan iniciar alguna chispa.

“Tenemos llaves domésticas que son con lo que se riegan, pero no contamos con una mayor respuesta frente a un eventual siniestro, por lo que viene bomberos cuando es algo con efecto fuerte”.

Por Raúl López García
EXPRESO-LA RAZON

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