Cuando el ex alcalde de Tampico, Óscar Pérez Inguanzo, residía en Estados Unidos, fue arrestado en McAllen, Texas, y entregado en Reynosa a las autoridades de Tamaulipas.
En esta segunda entrega de la entrevista con EXPRESO-LA RAZÓN, reconstruye ese pasaje que en 2011 lo llevó a la cárcel, a una batalla en tribunales que marcó para siempre a su familia y que sumó en la entidad otro capítulo oscuro de la política contemporánea.
“En Estados Unidos me entero que había una orden de aprehensión. Creo que la giraron el 24 de mayo de 2011 y yo vine a Tampico el 25 de mayo con mi mujer, con un Notario Público a firmar unos contratos de línea de crédito que teníamos con el banco para nuestra empresa. Estuvimos todo el día y nos regresamos a Estados Unidos”, recuerda.
Investigó y supo de qué se trataba: “Un evento de Banregio por un crédito de 40 millones de pesos. Te voy a decir la verdad: Esos 40 millones los dejó Fernando Azcárraga como deuda y ni siquiera reconocida en la deuda, ni me dijo a mí tampoco que nos dejaba un documento de 40 millones de pesos”.
-¿Ocultó esa deuda Fernando? -Pues no nos lo dijo y tampoco la pusieron en libros. Entro yo y me encuentro venciéndose un pagaré y viendo cómo le hacíamos ya pregunté con el banco, con los síndicos, con todos los regidores a quienes les expuse el problema, que había que pagar intereses y renovar el pagaré. Así se mantuvo los 3 años, renovando el pagaré y cubriendo los intereses y vimos varias opciones de solicitar un crédito a largo plazo de 60 millones de pesos para pagar esos 40 millones y 20 millones para otras deudas que se iban generando.
“Entonces inicia un proceso inventado, porque yo te puedo mostrar mis absoluciones donde dice que fueron infundadas (las acusaciones)”. -¿Quién inventó eso, el Congreso, la Contraloría estatal? – El Contralor Miguel Salmán es el que me demanda, junto con el Municipio de Tampico. -La maestra Magdalena Peraza era la Alcaldesa. -Sí, era la Alcaldesa. Decían (risa) que hubo uso abusivo de funciones, ¡puras tonterías, la verdad! ¿Pero sabes cómo me demandan? ¡Con unas actas de Cabildo editadas! Cuando tú tienes una sesión de Cabildo, pues la grabas. “Luego en la Secretaría del Ayuntamiento las escribían, nos la mandaban al Presidente, a los Síndicos, a todos para que las revisáramos y ahí hacíamos observaciones de quitar o agregar para que fuera entendible. Y lo primero que se hacía en la siguiente sesión, era aprobar el acta de la sesión anterior.
“Qué casualidad que en los dos procesos, pero en el primero que me inventaron, ¡ni siquiera estuve yo presente en la sesión de Cabildo! O sea, donde se ponen de acuerdo en solicitar un crédito, todos los regidores estaban de acuerdo para esa deuda mandarla a largo plazo y luego de aprobarla en Cabildo y enviarla al Congreso para que se fuera como crédito a largo plazo, para poderla pagar a Banregio.
Una deuda que no era mía, era de la administración anterior. -¿Editan las actas? ¿Eso quién lo hace? -El Auditor Superior y la Presidencia Municipal en turno. –¿Falsearon la información? -¡Pues si no tenían ninguna firma! ¿Sabes cómo les gané el pleito? Con una copia certificada del Libro de Actas de las sesión de Cabildo de ese día. Con eso demostré mi inocencia en los 2 procesos. Nunca logro entender qué fue lo que pasó. Yo vivía en Estados Unidos bien, tenía negocios de muchos años antes: engordaba ganado allá, mi empresa que vendía el ganado, vendía mis hortalizas allá. Convenzo a mi familia de venir a enfrentar el proceso y vine por mi propio pie. –
¿Habló antes con Egidio o con alguien del gobierno para decirles eso? -No, no, no. Al que sí le hablé fue al Comandante de la Policía Ministerial y le dije “aquí estoy en el aeropuerto, ven por mí ¿qué sigue?”, “No pues hay una orden de aprehensión”, “pues vamos a darle”. Me llevan a la Policía Preventiva de Madero, fue el 17 de octubre de 2011, no se me olvida jamás en mi vida.
CÁRCEL, EXHIBICIÓN PÚBLICA Y TORTURA
-Después lo pasan al área de celdas ¿Qué piensa cuando lo trasladan y viene esa exhibición cruda, dura, pública de su persona?
-Ahí me di cuenta de algo. Confiaba plenamente en los principios judiciales de nuestro País y de nuestro Estado. Dije que no le tenía miedo a nada ni a nadie y voy a demostrar mi inocencia.
“Sí lo demostré pero me costó muchos años. Me trasladan al penal. Estuve 3 días en Altamira y luego 3 semanas en el penal de El Mante. Fui torturado brutalmente, ningún animalito se merece que le hicieran eso. Bueno, ¡Nadie se puede merecer como me trataron a mí! Te lo digo con toda claridad, conectaban una extensión a la corriente y toques en los testículos. Desde que yo llegaba al penal, vendado de los ojos, de las manos y de los pies, haz de cuenta que me tenían secuestrado y hablándole a mi familia para pedirle dinero que porque si no, me iban a matar.
“Yo le decía a mi hijo ‘no les mandes nada, yo aguanto vara. No tengo el dinero, para empezar’. Les pedía que me quitaran las vendas para poder saber con quién hablaba y decían ´no, no, no, tú ya sabes. Aquí paga’. Veinte millones de pesos me pedían. Y nombre, pues les decía que no los tenía, pero si los tuviera de todos modos no se los daría.
‘Háganle como quieran’”, afirma Pérez Inguanzo.
“En Mante fue lo peor”, asegura. –¿Y la autoridad sabía? -¡Claro, hombre, claro que sabían! De hecho lo sabían, por eso me cambiaron. Mi hijo hablaba con Morelos Canseco (entonces Secretario General de Gobierno) y le decía “a mí papá lo están torturando y me están hablando para extorsionarme y pedirme dinero”.
-¿Cuánto tiempo estuvo en el penal del Mante?
-Tres semanas. Salgo un miércoles con una fianza que me pusieron de casi 10 millones de pesos. Cuando eres políticamente expuesto y tienes que salir bajo fianza, no te la dan con propiedades, tienes que exhibir el dinero a la afianzadora.
“Tuve que exhibir el dinero a la afianzadora de alrededor de 10 millones de pesos, porque la fianza que tenía era como de 8 millones y medio, más un millón 400 mil pesos del derecho de la fianza. Mi hijo se dio a la tarea de vender todas mis vacas que había hecho. Yo soy ganadero desde 1989. Esta casa, vivo aquí desde 1989. “Yo ya tenía ranchos en el 89, tenía mis vaquitas, tractores, me iba muy bien como agricultor y como ganadero. Todo mi patrimonio se fue, tuve que vender todas las vacas, todos los becerros, novillonas, aviones, lanchas, tractores agrícolas, maquinaria pesada que tenía mucha. Camiones, tráileres, camionetas. Todo en tres semanas para que mi hijo pudiera juntar esa lana para poder cumplir con la fianza. Me quedé sin trabajo, sin ingresos y salgo bajo fianza”.
-¿Y los amigos, ingeniero?
-Los que considero mis amigos, siguen siendo mis amigos, siempre estuvieron conmigo. Muy poquitos, muy poquitos. No quiero decir nombres para no exponerlos a ellos, pero sí conté muy bien con ellos. No tenía comunicación con ellos directamente pero mi esposa y mis hijos sí. Salgo bajo fianza e iba en tan malas condiciones que salí un miércoles y el sábado me presento a firmar y me vuelven a aprehender por otro proceso.
“Al llegar a la Policía Ministerial que me les encuero. Y el Comandante dijo ‘pérame, ¿qué te pasó’ pues ahí está: era un moretón desde aquí desde la espalda hasta acá los glúteos y piernas.
“Muy golpeado. Los testículos hasta acá abajo, todo esto de la espalda morado. Bueno, dicen que no hay mal que por bien no venga. Gracias a esa tortura me tuvieron que llevar, estando a disposición del Juez, a un hospital porque me desmayé. Me llevaron al Hospital General y el Director en ese entonces en la madrugada no me quiso recibir y pidió que me llevaran a otro lado. Iba bien mal, con fiebre, con la presión altísima, una descompensación brutal. Y me llevaron a internar al Hospital Médica Universidad en donde estuve un año, salí el 28 de noviembre de 2012”.
SEGUNDA DE TRES PARTES
POR TOMÁS BRIONES




