CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.-En Tamaulipas, el 2025 ha sido un año de cielos cambiantes y es que se ha revestido de meses secos y tormentas repentinas, convirtiendo este 2025 en un año atípico según la declaración de autoridades de la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social en Tamaulipas.
En estos 9 meses con 9 días que lleva el año, el acumulado de lluvias ya supera lo que históricamente se espera: 734.9 milímetros frente a un promedio de 716.8.
Apenas una diferencia del 2.5 por ciento, pero suficiente para que el campo, las presas y las ciudades hayan sentido el vaivén del clima.
En una gráfica brindada por la SRH, se detalla que el arranque del año fue tímido.
Enero y febrero pasaron casi desapercibidos, con chubascos aislados y una tierra que seguía resquebrajada por la falta de humedad.
Pero al llegar marzo, la situación fue distinta, pues de una media histórica de 25.9 mm de lluvia, ese mes le llovió más del doble, registrando los 55.5 mm generando una buena humedad a incios de la primavera.
En abril, el panorama ya fue distinto y aún más árido: apenas 5.9 milímetros cuando lo habitual ronda los 40.
El campo empezaba a resentir la sequía y los productores agrícolas hablaban ya de rezagos en los cultivos de temporal, cuando en mayo cayeron 82.3 mm de bendita lluvia.
Para junio, el cielo se desquitó, pues las nubes rompieron su silencio y descargaron más de 270 milímetros en cuestión de semanas, triplicando la media del mes.
Las presas comenzaron a recuperar niveles y los cauces secos volvieron a correr.
Fue el punto más alto del año, una especie de desahogo climático que contrastó con los meses previos.
Después vino un verano irregular: julio y agosto mantuvieron un paso discreto con 65.4 y 48.1 mm de agua respectivamente, casi un 50 por ciento menor de lo que llueve en dichos meses.
Y cuando parecía que ya no habría más precipitaciones de importancia, septiembre abrió el cielo con fuerza, dejando 138 milímetros que refrescaron gran parte de Tamaulipas, principalmente el altiplano, el centro y el sur.
Y ya para estos nueve primeros días de octubre, el ambiente se ha comportado atípico, puesse han acumulado 46 mm de los 82.5 habituales, con el rio San Marcos crecido casi como en sus mejores tiempos y escurrimientos que dejarán gran beneficio a la presa Vicente Guerrero para los siguientes días.
En el campo, los productores aseguran que las lluvias han sido “benditas pero desiguales”: generosas en algunos municipios y escasas en otros, lo que ha complicado las siembras de sorgo y maíz.
En las zonas urbanas, las precipitaciones intensas también han cobrado factura con encharcamientos, deslaves y vialidades dañadas, sobre todo en el sur del estado.
A falta de los meses finales, el 2025 pinta como un año apenas más lluvioso de lo normal, pero con un mensaje claro: el clima tamaulipeco ya no sigue las reglas de antes.
Las lluvias llegan cuando quieren y en la cantidad que deciden, como si el cielo hubiera aprendido a improvisar.
Por Antonio H. Mandujano
EXPRESO-LA RAZON




