CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- La carretera federal Victoria–Zaragoza, uno de los principales corredores del centro de Tamaulipas, se convirtió durante las fiestas decembrinas de 2025 y los primeros días de enero de 2026 en un escenario constante de tragedia, dolor y muerte. En apenas dos semanas, este tramo acumuló una cadena de accidentes automovilísticos que dejó al menos 19 personas fallecidas y más de 60 lesionadas, varios de ellos de gravedad, en hechos que marcaron el cierre e inicio de año con saldo rojo.
Durante diciembre, mientras miles de familias viajaban para reunirse por Navidad y Año Nuevo, esta vía registró choques frontales, impactos por alcance e incendios tras colisiones con unidades pesadas.
Los reportes se multiplicaron en redes sociales, portales noticiosos y comunicados de la Vocería de Seguridad de Tamaulipas, que una y otra vez alertó sobre cierres viales y pidió extremar precauciones, sin que ello lograra frenar la tragedia.
El primer golpe ocurrió el 21 de diciembre, a la altura del kilómetro 50, cerca del municipio de Casas. Un choque frontal entre un automóvil con placas de Nuevo León y una camioneta provocó la muerte de tres personas, integrantes de una familia originaria de Tampico que se dirigía a Dallas, Texas.
El impacto fue tan violento que uno de los vehículos se incendió. Al menos seis personas resultaron heridas, algunas de gravedad, y fueron trasladadas por paramédicos de Cruz Roja y Protección Civil. Las primeras indagatorias apuntaron a una posible invasión de carril o exceso de velocidad.
Cuatro días después, el 25 de diciembre, en pleno día de Navidad, se reportó otro incidente en el tramo sur hacia Zaragoza. Aunque no se confirmaron personas fallecidas, el percance fue documentado en transmisiones en vivo y publicaciones en redes sociales, donde usuarios denunciaron maniobras imprudentes y cruces irregulares, una constante señalada por automovilistas frecuentes de esta carretera.
La tragedia volvió a escalar el 27 de diciembre, cuando un autobús de pasajeros de la línea Futura chocó por alcance contra un tráiler cargado con semillas, a la altura del kilómetro 92, en el municipio de Güémez. El saldo fue devastador: dos personas murieron en el lugar y 35 resultaron heridas, cuatro de ellas prensadas entre los fierros retorcidos.
Las labores de rescate se prolongaron por horas, ya que varios pasajeros tuvieron que ser evacuados por las ventanas del autobús, utilizando escaleras. Este tramo fue señalado nuevamente como uno de los más peligrosos por el tráfico pesado y la escasa iluminación nocturna.
El 29 de diciembre, otro choque por alcance, ahora en el kilómetro 8 del ejido Compuertas, en el municipio de Llera de Canales, dejó ocho personas lesionadas, presuntamente integrantes de una familia. Aunque no se reportaron muertes, el accidente reforzó la percepción de una carretera saturada, sin margen de error, donde cualquier descuido tiene consecuencias graves.
El inicio de enero de 2026 confirmó que la racha mortal no había terminado. El 2 de enero, en el kilómetro 36, a la altura del ejido Las Tortugas, un automóvil Ford Focus colisionó de frente con un tráiler de doble remolque y una pipa que transportaba material peligroso.
El vehículo particular se incendió tras el impacto, y cuatro personas murieron calcinadas. Dos operadores resultaron gravemente heridos y fueron trasladados a hospitales de Ciudad Victoria. La carretera permaneció cerrada durante más de cuatro horas, mientras personal de la Guardia Estatal, Guardia Nacional y Fiscalía realizaba las diligencias correspondientes. Los daños materiales superaron el medio millón de pesos.
Un día después, el 3 de enero, otro choque frontal, ahora entre una camioneta tipo van y un tráiler, volvió a estremecer a Tamaulipas. El accidente ocurrió entre los kilómetros 28 y 30 del tramo Victoria–Zaragoza, en el municipio de Llera.
Cinco personas perdieron la vida, entre ellas tres menores de edad, y al menos tres más quedaron gravemente heridas. La colisión provocó una fila kilométrica de vehículos y obligó a desviar el tránsito por varias horas.
En conjunto, los accidentes registrados durante este periodo dejaron un saldo preliminar de al menos 19 personas fallecidas y más de 60 lesionadas, cifras construidas a partir de reportes periodísticos y testimonios difundidos en redes sociales, ante la ausencia de un concentrado oficial desglosado por tramo carretero.
Las causas se repiten: choques frontales por invasión de carril, impactos por alcance, exceso de velocidad, falta de distancia entre vehículos, visibilidad reducida y una alta presencia de unidades pesadas.
Automovilistas frecuentes y cuerpos de auxilio coinciden en que la carretera Victoria–Zaragoza representa un riesgo constante, especialmente en temporadas vacacionales, cuando el flujo vehicular aumenta sin que existan mejoras visibles en iluminación, señalización o vigilancia preventiva.
Aunque las autoridades emiten llamados a la precaución tras cada accidente, la sucesión de hechos mortales dejó en evidencia que los exhortos resultan insuficientes frente a un problema estructural que año con año cobra vidas.
Así, mientras las familias despedían el 2025 y daban la bienvenida al 2026, esta carretera no fue sinónimo de reencuentro, sino de luto. Una vía que, durante las fiestas decembrinas y los primeros días de enero, se vistió de rojo y muerte, recordando con crudeza el costo humano de la imprudencia, la saturación y la falta de condiciones seguras para transitar.
Por Raúl López García
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