CIUDAD VICTORIA, TAM.- Conforme avanza el invierno y el año climático 2026 toma forma, los principales pronósticos climáticos internacionales y los modelos meteorológicos señalan un año con variaciones notables en precipitación y temperatura para la región noreste del país, incluido Tamaulipas.
Y es que los expertos del Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) han emitido su último análisis sobre el fenómeno ENSO (Oscilación del Sur El Niño / La Niña), que influye de manera decisiva en los patrones de lluvias y temperaturas a escala global y regional.
Según los datos oficiales más recientes, en diciembre de 2025 y en los primeros meses de 2026 prevalecen condiciones de La Niña, aunque debilitadas, con una probabilidad alta de transición a condiciones ENSO-neutrales entre enero y marzo de 2026.
Estos patrones están reflejados en los índices oceánicos del Pacífico Ecuatorial, que muestran temperaturas de superficie por debajo del promedio, típico de La Niña, aunque no tan marcadas como en episodios fuertes del pasado.
La transición hacia un estado neutral implica que los efectos clásicos de La Niña no persistirán de manera constante durante todo el año, y la probabilidad de que eventos asociados a El Niño aparezcan más adelante en 2026 aumenta gradualmente.
Aunque aún baja durante el primer trimestre, esta probabilidad crece conforme avance la primavera y el verano.
En breve plazo, la región noreste de México no quedará ajena a los sistemas meteorológicos que cruzan el continente.
Y el ejemplo está en que estamos registrando los efectos del paso del Frente Frío 27 sobre Tamaulipas, que trajo consigo descensos de temperatura, lloviznas aisladas y rachas de viento de norte, con expectativas de más sistemas frontales en las próximas semanas.
Pero históricamente y climatológicamente hablando, cuando persisten condiciones de La Niña débiles o transitorias durante el invierno, el noreste mexicano tiende a experimentar menos lluvia de lo normal y noches frías alternadas con días templados, con frentes fríos que pueden provocar eventos puntuales de bajas temperaturas sin prolongarse de forma extrema.
Además, la temporada de frentes fríos para la estación invernal 2025–2026 ha sido activa y se estima que decenas de sistemas faltantes podrían afectar la región hasta casi terminar el primer semestre del año, con descensos bruscos de temperatura y viento fuerte, en particular a lo largo de la franja fronteriza y el litoral del Golfo.
▶️Calor intenso marcará la segunda mitad de 2026
Aunque el arranque de 2026 estará dominado por frentes fríos y temperaturas variables, el calor se intensificará a partir de la primavera en Tamaulipas.
Especialistas advierten que, bajo condiciones de La Niña débil o fase neutral, el noreste del país suele registrar veranos más secos, lo que favorece episodios de calor intenso.
Durante los meses de abril a agosto, podrían presentarse olas de calor con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, principalmente en el centro y norte del estado.
La presencia o ausencia de lluvias será determinante para moderar o agravar estas condiciones, mientras que una posible transición a El Niño hacia la segunda mitad del año podría elevar aún más la sensación térmica.
▶️¿Y las lluvias?
Respecto a las precipitaciones, la presencia inicial de La Niña suele asociarse con menores lluvias en el norte del país, mientras que zonas del sur y sureste pueden ver lluvias por encima del promedio.
En contraste, la transición hacia condiciones neutrales durante la primavera podría modular los patrones de lluvia, haciendo más probable una temporada de precipitaciones más regular conforme el año avance.
La temperatura general en 2026 seguirá una pauta de contrastes: inviernos con noches frías o frías puntuales, alternados con días templados, y avances hacia temperaturas más cálidas conforme se acerque el verano, especialmente si las condiciones del Pacífico tienden hacia ENSO-neutral o incluso hacia El Niño en la segunda mitad del año.
En síntesis, el noreste de México enfrentará un 2026 marcado por condiciones climáticas variables donde destacan las siguientes:
Inicialmente influenciado por una La Niña débil, con inviernos relativamente secos y frentes fríos ocasionales.
Transición a condiciones neutrales en primavera, que podría traer un patrón más equilibrado de lluvias y temperaturas.
Potencial aumento de influencia de El Niño hacia finales del año, aunque esto aún no está garantizado y depende de futuros desarrollos climáticos.
Este panorama exige atención continua de autoridades, agricultores y sectores sensibles al clima, ya que la evolución de ENSO y los sistemas meteorológicos asociados pueden influir tanto en la disponibilidad de agua como en la ocurrencia de eventos extremos durante 2026.
Por Antonio H. Mandujano




