27 enero, 2026

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20 años de sabor y tradición victorense en Delicuquis

El sello del lugar siguen siendo las gorditas de azúcar, elaboradas con una receta original que surgió en una reunión familiar y que, desde entonces, no ha cambiado.

Crédito: Antonio H. Mandujano

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Cuando el frío azota a Victoria, este se afronta con un café bien caliente y unas gorditas de harina de Delicuquis, un negocio que desde hace dos décadas forma parte del paisaje cotidiano del centro de la capital tamaulipeca.

Ubicado sobre el 2 bulevar Praxedis Balboa, en plena zona centro de Ciudad Victoria, Delicuquis es de esos puestos que no necesitan grandes anuncios: el aroma del café hervido y de gorditas de azúcar recién hechas basta para atraer a quienes madrugan o a los que buscan un antojo reconfortante a cualquier hora del día.

Entre ricos olores, sabores y una amable atención, el negocio ha logrado algo poco común: mantenerse vigente y querido por los victorenses a lo largo de 20 años.

Se trata de un emprendimiento familiar que hoy es atendido por la segunda generación, encabezada por Carlos Torres, quien explica que Delicuquis nació con una receta casera que con el tiempo se volvió tradición.

“Es un negocio familiar, tiene aproximadamente 20 años de existencia; sólo se interrumpió un año por cuestiones de salud de mi madre, y hace cuatro años retomamos el proyecto”, comparte.

El sello del lugar siguen siendo las gorditas de azúcar, elaboradas con una receta original que surgió en una reunión familiar y que, desde entonces, no ha cambiado.

A ellas se suman otros productos muy solicitados como los biscuits (generosos y pensados incluso para compartir), burritos de frijol, pan dulce, avena y el infaltable café caliente, especialmente apreciado en temporada de frío.

Y aunque días como hoy (fríos) impulsa las ventas, Carlos Torres reconoce que Delicuquis tiene clientela durante todo el año, no importando si hace calor de ese qué casi deshidrata allá por marzo y hasta septiembre.

“El frío sí nos favorece bastante, porque se antoja más, pero incluso en el calor la gente viene; ya es costumbre”, comentó a Expreso.

Esa constancia también ha permitido que el negocio genere empleo: actualmente alrededor de ocho personas, entre empleo directo e indirecto, forman parte de esta pequeña pero sólida economía familiar.

Más allá de los precios accesibles y del menú tradicional, Delicuquis se ha ganado un lugar por la amabilidad en el trato, una característica que, según su propietario, es tan importante como la comida.

Por ello, el llamado es claro: consumir lo local y «apoyar este tipo de negocios ayuda a que la economía se mueva y a que podamos seguir generando empleo aquí en la ciudad”, señala.

Abierto prácticamente todos los días, de lunes a sábado desde las 6 de la mañana y los domingos a partir de las 6:30, Delicuquis sigue siendo ese refugio sencillo donde el frío se pasa mejor, el café se sirve con conversación y la tradición se cocina a fuego lento, como desde hace 20 años.

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