No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, reza un añejo refrán español, que bien podría aplicarse a Ricardo Salinas Pliego, quien por fin ha entendido que no podrá seguir burlándose del Sistema de Administración Tributaria (SAT) y, por disposición judicial, está obligado a cubrir los más de 51 mil millones de pesos por impuestos no pagados, del 2008 a la fecha.
Por eso, desde el jueves que nos antecede (enero 22), representantes del Grupo Salinas se han reunido diariamente con autoridades hacendarias no para negociar –que quede bien claro–, sino para pedir un ajuste a favor suyo que podría alcanzar el 39 por ciento del adeudo, según la información que el SAT le proporcionó a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
De esta forma el empresario tendría que pagar alrededor de 20 mmdp en caso de manifestar su interés de ponerse al corriente –en los tiempos y la forma que se acuerde–, lo que haría, seguramente, porque no tiene otra salida ante la resolución del Tribunal Federal de Justicia Administrativa.
Y menos al ser confirmada en tribunales colegiados del Poder Judicial de la Federación.
Por cierto, a pocas horas de vencerse el término legal para ejecutar el trámite de cobranza y cuando sus representantes se entrevistaban por vez primera con autoridades hacendarias, el magnate publicó en su cuenta ‘X’, otrora twitter, un mensaje que no pasó desapercibido, acompañándolo con una fotografía en que luce una gorra con la leyenda ‘MACC vida propiedad libertad’ y sosteniendo un arma de fuego dirigido a las autoridades fiscales, con estas palabras: “Buenos días a todos mis sobrinos, vamos a seguir dando la batalla cultural por un mejor México!!! Que el #CartelDeTabasco no siga destruyendo al país y robándonos impunemente, no se dejen. Ahh y gracias a @ArturoVill7 por la gorra».
Esa publicación, refiere ‘Quinto Poder’, detonó reacciones inmediatas, pues ante la pregunta directa de un usuario de que: ¿es verdad que hoy lo embargan o puro choro mi querido y apreciado don Ricardo?, él respondió sin matices: “Veremos si se animan… ¿usted qué apuesta?”.
Lo cierto es las bravuconadas de Salinas Pliego como su estrategia a fin de burlar la legalidad y financiar campañas para deslegitimizar el papel presidencial, de nada le han servido, pues la ley es la ley y debe cubrir su deuda con el fisco.
Después de cumplir con esta obligación, seguramente seguiría dando de qué hablar, pues está terco en ser candidato presidencial y en financiar movimientos desestabilizadores.
Por vía de mientras, el sistema gubernamental ya lo ‘dobló’, al menos en lo que atañe al pago de impuestos.
Otros evasores
Asoman, en el concierto nacional evasor de impuestos,
Y, por cierto, más evasores del fisco como son otros empresarios, políticos, hijos de políticos y herederos de políticos, deberían atender el refrán popular que reza, “cuando veas las barbas de tu vecino pelar, o afeitar, pon las tuyas a remojar»
Sobre todo, porque el SAT, seguramente, ya los tiene en la mira.
Exceso abortado
De acuerdo a textos atribuidos a Nicolás Maquiavelo, se debe considerar que no hay nada más difícil de llevar a cabo, ni de éxito más dudoso, ni más peligroso de manejar, que la implementación de un nuevo orden de cosas.
Como ocurre en el nuevo sistema judicial.
El cambio era necesario y, diríamos, hasta inevitable, pero los nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) enseñaron rápidamente ‘el cobre’ cuando quisieron repetir los mismos vicios del pasado, como es la adjudicación de camionetas de lujo.
Al inicio de la nueva administración, el ministro presidente dijo que en lo sucesivo habría austeridad en la SCJN, pero quedó en evidencia con la compra de nueve Jeep’s Grand Cherokee, cuyo costo por unidad rebasa los 1.7 millones de pesos; sin contar con el blindaje estimado por 1.3 millones de pesos que se aplicaría a cada una.
Los obligaron a devolverlas. Y lo hicieron con sonrisa fingida.
Y es que casi todos ellos desean el cambio en abstracto, un cambio superficial, pero no un cambio que modifique de manera fundamental sus hábitos de darse ‘lujillos’, ya que les resulta profundamente perturbador.
El mismo Maquiavelo subraya que:
“El profeta que predica y provoca cambios, sólo puede sobrevivir por la fuerza de las armas. Cuando las masas inevitablemente ansían volver al pasado, sólo les queda recurrir a la fuerza armada.
“Pero el profeta armado no podrá perdurar, a no ser que genere con rapidez una serie de valores y rituales que remplacen a los de antaño y cambien ansiedades de quienes temen al cambio.
Todo esto forma parte de lo que ahora se conoce como cultura de la innovación.
Algo que no deben ignorar los ministros, magistrados y jueces, pues su ambición podría ser el argumento de un fracaso seguro.
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