JORGE ZAMORA
EXPRESO – LA RAZÓN
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Las mañanas de enero suelen ser las más frías del año, pero eso a Doña Tere no le importa.
A las cuatro de la madrugada ya anda haciendo ruido en su modesta cocina, y empieza el rito que desde hace muchos años lleva a cabo de manera religiosa: hacer tamales.
La señora es tan sonriente como callada y hace que al Caminante le sea más difícil sacarle una frase mientras despacha las primeras entregas de la mañana.
– Yo trabajé muchos años en un negocio de tamales, primero en Monterrey, bueno, en Apodaca y luego aquí en Victoria, pero pues como era empleada ganaba muy poquito hasta que me puse a hacer mis propios tamales para venderlos a puesteros – comenta la ‘doñita’ que a sus sesenta y pico de años es tan fuerte como un roble.
Ella, como muchas otras personas y empresas dedicadas a la elaboración de este exquisito y tradicional manjar ya se preparan para el día más importante del año, comercialmente hablando: el dia de la Candelaria, es decir, mañana 2 de febrero.
Cabe decir que, debido a que el día feriado será este lunes, Doña Tere considera que las ventas no sean tan buenas como en años pasados.
– Pa’ estas fechas ya tenía yo más de treinta pedidos, de escuelas, oficinas, negocios y clientes de toda la vida, pero ahorita no tengo ni diez, porque pues ni modo, ya con que Diosito nos preste vida pa’ seguir trabajando – dice la mujer mientras mueve de lugar una enorme vaporera.
En México los tamales son una tradición ancestral, y su consumo se da todo el año además de la navidad, año nuevo, bautizos, cumpleaños, y hasta velorios. Pero es el 2 de febrero, el día en que su venta se incrementa hasta un 200%.
Aunque no está muy claro cual es el verdadero origen de los tamales, lo que sí se tiene identificada es la fiesta pagana derivada del sincretismo (una palabra elegante para llamar a la mezcla de dos culturas) de la gastronomía prehispánica y española.
En la memoria colectiva de los mexicanos, tanto en el norte, como centro y sur de nuestro país, el día de la Candelaria era el pretexto ideal para organizar la tamaliza en la oficina, en planteles educativos, en casas particulares y hasta en los penales.
La tradición dicta que a todos aquellos que les tocó ser bendecidos con ‘el monito’ de la rosca de reyes, tienen que apadrinar los tamales del 2 de febrero.
Innumerables son las historias publicadas cada año en redes sociales de verdaderos “pachangones” en oficinas, planteles educativos, changarros y hasta cantinas, además de miles de hogares de la capital que no dejarán pasar la fecha y aunque tal vez sea en menor cantidad, pero los victorenses saldrán a conseguir este deseado platillo mexicano.
Doña Tere cuenta que en un negocio regiomontano donde trabajó se llegaban a comerciar entre mil quinientos a dos mil tamales a diario, pero en esa fecha la cifra de piezas vendidas subía hasta cinco mil.
“Es como la navidad para los tamaleros, joven, el día que se recuperan de la crisis” dice entre risas la señora.
¡Y cómo no! si un sondeo de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) reveló que el 90% de los mexicanos celebran el día de la Candelaria con tamales.
A decir verdad, acá en el noreste del país la variedad de tamales no es muy amplia en comparación con otras regiones del país como el sureste y la península de Yucatán y el bajío, pero eso no les quita lo deliciosos.
Los guisos que llevan son pocos: puerco, pollo, picadillo y rajas son los más populares (ya sea en hoja de maíz o plátano) y los dulces que van desde pasas, coco, piña y algunos otros más.
Existen en la ciudad muchos negocios ya consagrados para la venta de tamales, y como alguna ocasión constató el Caminante (quien es un declarado amante de este alimento) para el mediodía muchos de los establecimientos declaran agotadas sus existencias.
“Ni modo este año vamos a vender menos tamales pero pues así es esto, y eso que no cuentan a los que se hacen guajes cuando les toca el monito, oiga, ¡los esconden para no pagar los tamales!” dice entre risas Doña Tere.
Al lugar ha llegado Toño, hijo de la tamalera, quien se apresta a llevar un pedido hasta algún punto de la carretera Interejidal.
.- Fíjese que ahora con el “feis” recibimos muchos pedidos, antes teníamos que andar de puerta en puerta levantando pedidos pero pos’ de algo que sirva la chiva esa (el celular) ¿verdad? – dice doña Tere mientras rellena varias bolsitas de salsa picante de color rojo intenso.
Esperemos que este día de la Candelaria no esté tan flaco el asunto y puedan tener mucha venta. Demasiada pata de perro por esta semana.




