1 febrero, 2026

1 febrero, 2026

Familia mexicana en EU lleva dos meses encerrada en su casa por miedo a las redadas migratorias de Trump

Desde hace dos meses, Ana, Carlos y su hijo Luis viven en la incertidumbre ante el aumento de redadas migratorias.

ESTADOS UNIDOS.- Desde hace dos mesesAna, Carlos y su hijo Luis, una familia mexicana radicada en Mineápolis, viven encerrados en su propia casa ante el aumento de redadas migratorias ordenadas por el presidente Donald Trump. Las cortinas permanecen cerradas y la puerta principal ha sido reforzada con una barra metálica para evitar que agentes federales la derriben.

La familia llegó al norte de Estados Unidos hace más de una década persiguiendo el llamado “sueño americano”, pero hoy enfrenta una realidad marcada por el temor constante a la deportación, incluso sin antecedentes penales.

“Es inhumano vivir así, como prisionero en su propia casa”, declaró Ana, de 47 años, a la Agence France-Presse (AFP), bajo condición de anonimato.

Ana es madre de cuatro hijos. Luis, de 15 años, nació en México, por lo que permanece encerrado con ella. Sus otros tres hijos son ciudadanos estadounidenses, pero eso no disipa el miedo.

«Aunque son ciudadanos, sabemos que ya no están respetando; solo por el color de la piel se los pueden llevar”, dijo con la voz entrecortada.

Los hijos deben avisar por mensaje antes de regresar a casa; de lo contrario, no se les abre la puerta. Luis estudia en línea y pasa horas jugando videojuegos como mecanismo de evasión. “Es lo único que me hace olvidar lo que está pasando”, confiesa.

thumb
Ana (izq.), una mexicana residente de Minneapolis, aparece fotografiada de la mano de una amiga dentro de su casa.AFP

Permiso de trabajo, pero sin protección

Carlos, de 43 años, trabaja instalando encimeras de granito. La familia ha gastado más de 11 mil dólares en abogados durante casi tres años para regularizar su situación migratoria. Aunque cuentan con permiso de trabajo, este ya no los protege del arresto ni de la deportación.

“Te dan un papel para trabajar, pero no sirve para estar legalmente en este país. ¿Cómo puede ser?”, cuestiona Carlos.

Desde diciembre no han tenido ingresos. Para pagar el alquiler de 2,200 dólares, debieron pedir dinero prestado. La incertidumbre económica se suma a la presión psicológica.

Mineápolis se ha convertido en uno de los epicentros del rechazo social a las políticas migratorias de Trump, especialmente tras la muerte a tiros de dos manifestantes por agentes del ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

Trump ha ordenado intensificar las redadas en ciudades gobernadas por demócratas, como Mineápolis, Los Ángeles y Chicago, bajo el argumento de combatir el crimen.

Sin embargo, datos recientes contradicen esa narrativa. Durante un operativo similar en Los Ángeles, más de la mitad de los detenidos no tenían antecedentes penales, según estadísticas oficiales citadas por AFP.

Carlos reconoce que durante el primer mandato de Trump (2017-2021) las operaciones estaban más focalizadas. Hoy, afirma, el riesgo es generalizado.

Mientras continúa la Operación Metro Surge en Mineápolis, crece la preocupación por el número de personas inocentes afectadas por las redadas.

«¿Y si nunca acaba?”, se pregunta Carlos. “Al presidente todavía le quedan tres años”.

thumb
Ana, una mexicana residente de Minneapolis, coloca una vela junto a las estatuas de San Judas Tadeo y Nuestra Señora de Guadalupe dentro de su casa.AFP

Caso Don Lemon, periodismo bajo escrutinio federal

El clima de tensión también alcanzó a la prensa. El expresentador de CNN, Don Lemon, fue arrestado por agentes federales tras ingresar a una iglesia en St. Paul, Minnesota, donde documentaba una protesta contra las políticas migratorias.

Lemon, ahora periodista independiente, fue detenido posteriormente en Los Ángeles, donde cubría eventos previos a los Premios Grammy, y compareció ante un tribunal federal, quedando en libertad.

Me arrestaron por hacer lo que he hecho durante 30 años: periodismo”, declaró Lemon.

Su abogado, Abbe Lowell, calificó el caso como un “ataque sin precedentes a la Primera Enmienda”, que protege la libertad de expresión y de prensa en Estados Unidos.

La fiscal general Pam Bondi confirmó que otros tres comunicadores también fueron arrestados, acusándolos de participar en un “ataque coordinado”, aunque los cargos exactos aún no han sido revelados.

Ante la presión constante, Ana ya contempla regresar a México.

«Lo único que me detiene aquí son los sueños de mis hijos”, admite.

La historia de esta familia refleja el impacto humano real de las políticas migratorias, más allá del discurso político, y expone una crisis de derechos, miedo e incertidumbre que se extiende por varias ciudades de Estados Unidos.

CON INFORMACIÓN DE EXCELSIOR

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS