1 febrero, 2026

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Woke: el despertar del ser multidimensional

El mundo de nunca jamás/Pedro Alfonso García Rodríguez

La concepción de sociedad y del individuo mismo no podría tener una explicación real sin contemplar la profunda influencia de la industrialización.
Desde la vida personal hasta la razón de ser de un país, prácticamente cualquier actividad humana o social tiene una total influencia de la industrialización como la única forma de supervivencia e incluso desde lo más rudimentario, siempre surge la necesidad de recurrir a ella.

La transformación de las comunidades primitivas a complejos modelos de modernización tiene como eje fundamental el proceso de industrialización.

La conformación de la sociedad actual (hasta el momento) con punto de partida en la segunda mitad del siglo XX era la de mantener una distribución del trabajo y del ingreso que girara en torno a mantener viva la maquinaria de la industrialización.

De la industrialización y gracias a ella, el mundo digital ha alcanzado el mismo nivel de desarrollo y autosuficiencia para funcionar de manera autónoma y con la suficiente capacidad, concentración de capitales y de infraestructura propia, que parte de los cambios que en la actualidad sacuden el mundo que hasta ahora conocemos se debe en gran parte a cómo la digitalización y la transición del metaverso al multiverso va de la mano con su asimilación de la industrialización.

En pocas palabras, la industrialización ha conseguido el suficiente nivel de automatización que ante el inminente asomo de la era de la Inteligencia Artificial, todos los modelos, principalmente los de mayor uso de recursos humanos, terminen por quebrar modelos económicos y visiones de estado cuyo sustento enfatizaba la creación o impulso de nichos de industrialización.

Y ese es el eje fundamental por el cual se basó el crecimiento demográfico en prácticamente todo el mundo.
Mientras la primera fase colonizadora moderna de la humanidad se dio en países que iniciaban su transformación a las urbes y la necesidad de una abundancia en recursos naturales ante las limitantes territoriales, dieron origen a la mayoría de las naciones latinoamericanas y del mundo anglosajón.

La segunda fase de expansionismo y colonialismo en África y Asia consolidó la construcción de ciudades que giraban en torno a un severo proceso de industrialización en los albores de la producción en masa, la principal dinámica de industrialización que se consolidaría hasta el siglo XX.

Mientras urbes completas mantenían una hegemonía eurocentrista (incluso en Latinoamérica) y con élites predominantemente europeas o estadounidenses, las sociedades en torno a los centros urbanos industrializados evolucionaron con rapidez a una amplia diversidad de población proveniente de distintos puntos de Europa, África, Asia y Latinoamérica en el caso de Estados Unidos.

Las dinámicas de crecimiento social en un amplio declive de las élites de origen europeo o anglosajón, y el crecimiento primero de un mestizaje cosmopolita (como en la mayoría de las urbes grandes estadounidenses y europeas) sumado a la llegada en masa de inmigrantes provenientes casualmente de los países que más padecieron la condición de colonia frente a su metrópoli.

En la primera fase del colonialismo, la esclavitud fue una de las principales dinámicas recurridas para el crecimiento económico, principalmente en la producción agrícola. Tras su abolición, además de las últimas migraciones en masa de irlandeses y alemanes en Estados Unidos por ejemplo, con la liberación de la población afrodescendiente, inició una delimitación de su población que llegó a su cúspide y consolidación legal con la Chinese Exclusion Act promulgada en 1882 y frenó su política de puertas abiertas.

Si bien la población afroamericana obtuvo su libertad, en las regiones que más postergaron el modelo esclavista alienaron a las comunidades y limitaron su participación política, social y económica en las comunidades y en la sociedad, además de las persecuciones y discriminación sistemáticas que padecieron.

Y que incluso en la actualidad impera en la mayoría del territorio estadounidense, ahora con otras minorías más sumadas a la lista como la latinoamericana en primer lugar, pero también las del este asiático e islamistas.

Las segundas y terceras fases del colonialismo tuvieron una razón de ser diferente a la primera. El colonialismo europeo de Hispanoamérica y países anglosajones fomentaron el surgimiento de nuevos Estados nación, y en la segunda y tercera fase, además se dieron con potencias europeas que se encontraban en un evidente proceso de industrialización.

La segunda fase del colonialismo prácticamente europeo se dio bajo un esquema esclavista y una mayor explotación de recursos naturales más que de metales preciosos. Coincidió con la Primera Revolución Industrial y la tercera fase tras la Segunda Revolución Industrial.

El modelo de industrialización en la segunda fase del colonialismo se da entre la consolidación de la identidad nacional de los países europeos (Italia y Alemania recién unificados), mientras la tercera fue efímera en el rápido y extenso, pero al final efímero, expansionismo de países europeos y Japón, para después mutar en las áreas de influencia de Estados Unidos y el bloque soviético.

La primera fase fomentó la creación de Estados nación e identidades nacionales eurocentristas o anglocentristas; la segunda, la de Estados en constantes conflictos por los aglutinamientos entre etnias, y en la tercera fase y la más agresiva por su fomento de desplazamientos humanos masivos, que al final sería el principal propiciador del pensamiento Woke y de los movimientos políticos reaccionarios que han alterado casi por completo el Orden Mundial.

Y el punto de quiebre entre la extinción del ser unidimensional y el nacimiento del ser multidimensional que al final, entre extremismos o no, son el punto de partida y destino del Woke.
La primera fase creó sociedades eurocentristas con mestizos y etnias alienadas y/o esclavizadas; la segunda, el conflicto entre civilizaciones y saqueos, y la tercera, la imposición del ser unidimensional como modelo prototípico de un desarrollo al modelo de industrialización.

Y ante la imposición del modelo prácticamente en cada rincón del planeta, las crisis humanitarias y conflictos bélicos generaron olas masivas de desplazados que emigraron hacia las metrópolis, generalmente a zonas de mayor desarrollo urbano.

En Latinoamérica el ejemplo más claro se dio en la tercera fase, principalmente en la etapa neoliberal cuando las leyes del mercado o las del plomo provocaron desplazamientos masivos a Estados Unidos que, además de transformar por completo las economías locales de los países de origen (como México) y generar nuevas problemáticas, también impactaron en el desarrollo poblacional en este caso de Estados Unidos.

Urbes que durante la mayor parte del siglo XX mantuvieron una hegemonía étnica preponderantemente de origen europeo, al final y en las primeras décadas del siglo XXI cambiaron por completo la composición étnica.
Las recientes proyecciones poblacionales, como las realizadas por el periódico New York Times, arrojaron a la comunidad latinoamericana como la preponderante entre la población estadounidense.
Pese a las restricciones impuestas desde finales de los 90 y su radicalización con mayor acentuación en la era Trump.

Europa, aliado principal de Estados Unidos, padeció lo mismo con la extensión de empresas paraestatales además del conflicto en Medio Oriente que provocó inmigraciones masivas provenientes del mundo islamista y de África, además de los cambios en las dinámicas demográficas en la mayoría de sus países.

Aunque tiene una tradición histórica de desarrollo poblacional universal y cosmopolita, el aumento de una preponderancia cultural hegemónica relacionada al Islam amenaza o centra en el debate las omisiones a la legislación que mantienen los países en materia de Derechos Humanos, específicamente en los de género que chocan con el islamismo.

Durante medio siglo tras la consolidación de Estados Unidos como el poder hegemónico mundial, acentuado con la caída del bloque socialista, el expansionismo de la influencia estadounidense en los países fue de la mano de una influencia cultural y mediática estadounidense.
Mediante películas y después con la llegada de internet, la influencia del modelo estadounidense se implementó bajo el esquema de desarrollo económico, político y social de la industrialización, pero bajo un modelo euro o anglocentrista.

Todo lo relacionado con el hombre blanco estadounidense integrado a un modelo capitalista alentaba a llegar al nivel de vida que presumió y aún presume el país. Solo que de inicio para cualquiera proveniente de otro país, con recursos o no, el primer obstáculo que enfrentaba al intentar el sueño americano era casualmente la delimitación de acceso a los privilegios solo para los americanos de origen anglosajón.

Salvo excepciones que se dieron en California y Nueva York, en prácticamente todo el territorio estadounidense imperó ese modelo, en gran parte por la hegemonía anglosajona preponderante, o al menos para mantenerla como imperante (estados como Texas y generalmente del centro de Estados Unidos).
Pero las dinámicas demográficas fueron distintas. La población afroamericana creció, se desarrolló, se involucró en la economía y la política a pesar de las barreras sociales y en la segunda mitad del siglo XX aumentó su presencia en la vida pública por la defensa de sus derechos civiles.

Mientras la población latinoamericana crecía de sur a norte hasta lograr la preponderancia poblacional de la actualidad y que por la misma naturaleza de número obliga al Estado estadounidense a contemplarlos dentro de su sociedad, incluso bajo la persecución iniciada por el gobierno de Donald Trump.

Mientras en Estados Unidos el Partido Demócrata abrazó sus causas y otras más concernientes a la liberación del individuo, en Europa y en Latinoamérica las izquierdas las adaptaron a sus proyectos políticos.

En Europa y Estados Unidos, además de reconocer la denigración histórica a los afrodescendientes, se centra en gran medida el reconocimiento de la diversidad cultural más allá de los condicionamientos y estrictos apegos que les suelen criticar; es la aceptación de las múltiples versiones que existen del individuo más allá de los modelos de modernización apegados a concepciones eurocentristas.
Y en el caso de Asia y su tradición cultural histórica, su reconocimiento en todas las aportaciones realizadas a la sociedad global actual.

Desde la narrativa de las derechas tradicionalistas, en la que también embona el republicanismo de Donald Trump, todo lo relacionado a lo Woke es una tergiversación del individuo y un desvirtuamiento al modelo impuesto durante el periodo de expansionismo (colonialismo) e industrialización, sobre todo para las élites que lo implementaron.

La conciencia de las minorías que ganaron preponderancia entre la población es una demanda a considerar desde su perspectiva la concepción de país y de sociedad.
Además de tener desde lo legal y económico igualdad de condiciones, es una conciencia de clase que despierta y surge no solo en el aspecto étnico-racial, ahora se suma lo social y los derechos civiles.
El movimiento feminista y LGBTQ+ se sumó a las voces que demandan igualdad de condiciones, además de acabar con los modelos que también los alienaban directa o indirectamente del sector productivo.
En la era de economías globalizadas, además de la concepción de riqueza y finanzas provenientes del streaming y del metaverso, enfrentan ahora una era de inteligencia artificial que en períodos más cortos, casi inmediatos de tiempo ante la pérdida de temporalidad, avanzan y cambian a la humanidad tal vez como no sucedía en siglos.

La automatización de la industrialización, además de los nuevos movimientos económicos productos de una sociedad interconectada, han cambiado por completo las reglas del mercado y en su efecto, las de los estados.
La simulación del mundo físico en contraste con el metaverso y el multiverso aniquilaron su razón de ser e incluso la concepción de sociedad aún desde una perspectiva helénica quedó reducida en su modelo circular de ser autosuficiente ante las automatizaciones que se han dado a los procesos humanos, alterando por completo la concepción de los espacios públicos.

Y es probablemente esa alteración la que ha mermado las intenciones de implementar modelos hegemónicos de sectores económicos, pero también de sus actores como los grupos étnicos o raciales.
Y es la concentración total hacia el individuo y la forma en la que se puede alterar su noción de la realidad desde el algoritmo lo que alienta al menos desde el mercado, adoptar el discurso Woke como estrategia.

En el caso de los estados, es la aceptación de todos los sectores de la población, la necesidad de dar prioridad al bien común y facilitar las herramientas tecnológicas para influir (o manipular) a los individuos desde su ser y no mediante instrumentos sistemáticos de control social.
Ya no es necesario imponer una realidad forzosa de los grupos que controlan los medios de producción y más bien ajustar la realidad de cada individuo con la facilidad del algoritmo y la IA.
Es al final la aceptación del ser multidimensional, contemplar sus múltiples versiones y formas de ser, y aceptar la libertad de los individuos y sus derechos.

La amenaza al progreso social de mercado como la actual se debe más que nada a la negación de los grupos económicos que alcanzaron su máximo nivel de prosperidad mediante un modelo de industrialización eurocentrista cada vez más controlado por la economía proveniente del streaming que no necesita esas imposiciones.

Es al final de cuentas, desde un modelo de economía de mercado, de un Estado de bienestar o mediante un Estado autoritario, el mismo objetivo: la concepción del ser multidimensional ante los nuevos retos que enfrenta la sociedad global.
La necesidad de innovación independientemente de dónde provenga, la de iniciar una nueva era de industrialización automatizada por la IA, completar la transición de la vida pública en su hibridación con el metaverso y el multiverso.

Y al parecer, como sucedió en el Renacimiento con el inicio de la Modernidad: la consideración de la humanidad y de todo lo humano como centro del Universo.
Y la necesidad de liberarlo en su totalidad para que la humanidad salga de su jaula y luche por la prosperidad generalizada.
Con la mira de llevar a la humanidad a donde nunca en millones de años ha llegado, o salvarla de su extinción…

@pedroalfonso88

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