3 febrero, 2026

3 febrero, 2026

No me trago el cuento

EN VISTO/ DORA DE LA CRUZ

Por. Dora de la Cruz

La supuesta ruptura entre César Verástegui, diputado federal del Partido Acción Nacional y el “club político” de los cabecistas, que lidera el ex gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, es una puesta en escena, para enviar la percepción de que están “peleados”, pero ellos hace mucho que se reparten las ganancias del poder partidista, cualquiera quien llegue de ambos a la dirigencia estatal, como ahora pretenden seguir haciéndolo, con ese cuento que nadie les cree.

Lo único que se les reconoce son las formas de lealtad que se tienen entre ellos, pero no para hacer el bien, sino para hacer negocios y en esos acuerdos, sí que no se traicionan ni unos, ni otros, de tal manera que la pelea por la dirigencia del PAN-Tamaulipas, las  prerrogativas y la repartición de las candidaturas, son de un solo grupo y esos son los cabecistas que se adueñaron del partido.

Los perfiles femeninos de Gloria Garza Jiménez, quien trabajó en el gabinete durante el sexenio de Francisco Cabeza de Vaca, como Sub secretaria de legalidad, en la Secretaría General de Gobierno y luego, antes de concluir el sexenio fue nombrada Magistrada del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, tiene ese vínculo innegable y hasta antes de dejar el cargo, luego de la reforma judicial, su compromiso con el ex gobernador fue evidente.

La otra candidateable es Omeheira López Reyna, una política ligada plenamente al grupo cabecista desde los orígenes; su trabajo político lo empezó desde la sociedad civil organizada allá en Reynosa; se trata de una cercanía política y personal, una lealtad probada con el grupo que operó el poder en el sexenio anterior, que antes de concluir el periodo del PAN, fue nombrada en la cúpula del Poder Judicial en Tamaulipas, con obvias intenciones.

Por su parte, César Verástegui, quien también anda buscando la dirigencia del PAN haciendo fórmula con Gloria Garza, es un hombre de todas las confianzas de Francisco Cabeza de Vaca, con quien operó la interior política de aquel gobierno, siguiendo una trayectoria que explica la lealtad que mantiene con su antiguo líder en el gobierno y en el partido; nadie se traga ese cuento del rompimiento.

Las presencia de Ismael García Cabeza de Vaca como comparsa en la segunda fórmula encabezada por Omheira, cierra el círculo de las explicaciones.

Este es el grupo que hasta hoy controla al Partido Acción Nacional en Tamaulipas. Frente a ellos, la militancia de convicción, con identidad e ideología panista, es cada vez más reducida y con menos margen de participación. El acceso a candidaturas y dirigencias se ha ido cerrando, al tiempo que la supuesta disputa por la renovación del partido parece más un trámite que una contienda real.

Aunque la convocatoria oficial para la renovación del Comité Directivo Estatal del PAN aún no ha sido emitida, en los hechos ya se mueven los presuntos aspirantes y se realizan actos que simulan campañas internas. Los perfiles mencionados hasta ahora, no representan proyectos distintos; responden a los mismos intereses y defienden el mismo liderazgo.

Todo indica que, con o sin convocatoria, el PAN en Tamaulipas seguirá en las mismas manos.

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